lunes, 16 de abril de 2012

Escena V




El aire frío de la ciudad estaba terminando de entrar en la habitación cuando decidió que no estaba haciendo nada útil en ese cuarto mirando el lugar donde hacia un rato había tenido el mejor sexo en años. ¿El mejor sexo? Su orgullo empezó a hablar en su cabeza y a grito pelado. No había sido el mejor sexo de la historia, él... podía encontrar sexo de calidad en cualquier lugar del planeta. Incluso en el lugar mas ruin de la ciudad.


Jared no era el atesorador de nada que no pudiera procurarse en cualquier otro sitio. Jared. Tenía que sacárselo de la cabeza. Y de la piel. Iba a autodemostrarse que podía encontrar eso cuando quisiera y donde quisiera. Se dirigió a su armario y empezó a vestirse con una de sus camisetas de Affliction y unos pantalones negros de cuero. No llevaba esos pantalones desde que estaba con los colmilludos. Joder, había sido ver a Vishous vestido así y empezar a darle alergia el cuero negro. Pero para lo que tenía en mente, le iban a servir. Se miró al espejo antes de salir: la camiseta se ceñía sobre su amplio pecho y se le marcaba cada músculo del torso y del abdomen, además de los pequeños aros que llevaba en los pezones. Mejor. A las hembras se las cazaba con la vista. Se calzó sus botas militares en menos de un minuto, el lugar al que iba no precisaba de calzado caro. y se desmaterializó instantáneamente.





Tomo forma en el callejón trasero de un tugurio de mala muerte. Allí encontraría lo que buscaba. Disminuyó su resplandor al mínimo. Era un bar regentado por vampiros civiles al que acudían miembros de la raza vampira, no se admitían humanos, por eso estaba en una parte tan selecta de la ciudad…una parte de mierda tan selecta de ciudad, colega, le dijo una voz en su cabeza.


-Seh, lo que sea-masculló.


Avanzó con paso firme entrando por la puerta de atrás, sin ser visto. Una vez dentro se hizo visible a los ojos mortales y se dirigió a la barra. Mientras el barman le servia frunciendo el ceño ante lo que había pedido, se dio la vuelta y buscó a la vampira que tendría el gran honor de satisfacerle esa noche. No tardó en encontrarla: la vampira estaba al otro de la mesa de billar del fondo, con aspecto de aburrida bebiendo una cerveza. Y sola. Era espectacular, como todas las de su especie. El escote del top que llevaba le llegaba hasta el ombligo dejando a la vista unos grandes y turgentes pechos. La de cuero minifalda apenas le cubría las caderas, unos tacones de vértigo completaban el atuendo. Era una hembra con grandes curvas, femenina en esencia. Exactamente lo que necesitaba para olvidar al macho oscuro.


Cruzó el local en un par de zancadas, colocándose delante de ella de manera que dificultaba su campo de visión. Una vez la tuvo cerca, pudo oler el aroma de macho que emanaba su piel. Así que estaba vinculada. Se sonrío como un cabrón, eso solo la hacía aún más interesante. La hembra le miró abriendo mucho los ojos y Lassiter supo que podía jugar sucio si quería meterse entre sus piernas. Con unas pocas palabras convirtió su aroma natural en un imán cargado de feromonas vampíricas, no quería que ella sospechara que no era de su especie.





Tanto tiempo al lado de la hermandad le había permitido estudiarlos perfectamente, tanto a nivel anímico como a nivel químico o molecular. Se roció eau du vampire a sí mismo. La hembra no tuvo oportunidad alguna. Una vez olió la esencia que despedía el ángel, su cuerpo empezó a relajarse y humedecerse. Él bufó para sus adentros, los vampiros eran tan básicos y se dejaban llevar tanto por sus instintos animales, que fue fácil que ella se levantara y se le acercara con tan sólo un gesto de sus manos. Poco importaba donde cojones estaba su macho, no estaba allí cerca y la había descuidado, eso era suficiente. Lassiter le susurró palabras dulces al oído, provocando la erótica risa que manifiestan las hembras al sentirse seducidas y la agarró por la cintura sin que ella hiciera nada por huir ni escapar de él.


Por un momento, un desesperado momento, se preguntó si una caza tan fácil como ésta sería suficiente para borrar a Jared de su mente…al menos durante toda la noche.



***



Bien, digamos que cabreado como la mierda apenas resumía el estado en el que se encontraba J mientras volvía a tomar forma en el ático de Lassiter. Miró el reloj de pared para saber la hora, el tiempo no pasaba igual en el Cielo que en la Tierra, y como no él mismo llevaba reloj no tenía forma de saber cuánto había estado por allá arriba. Joder, las 3:00 am. Había estado más de dos horas intentando con todas sus fuerzas no patearle el culo a Nigel. Lo mejor era que lo había conseguido, tres hurras por su fuerza de voluntad.



Con un suspiro cansado se llevó los dedos al puente de la nariz y masajeó mientras recorría el camino hasta la habitación de Lassiter. ¿Sinceramente? No estaba muy seguro de si quería encontrarse al tipo allí o no. Sabía perfectamente que todo esto, la incomodidad, la agresividad, mierda, el sexo, todo era su culpa. Él había empezado.

Y él debía ponerle fin.

-Como si fuera tan fácil-murmuró, luego alzó la voz-¡Lassiter! ¡¿Lassiter, estás aquí?!


Ni un sonido en todo el ático y la puerta de su habitación estaba entrecerrada. Por un momento se le encogió el estómago y a punto estuvo de darse la vuelta con tal de no ver la habitación en la que había…

Tenido el sexo más espectacular de toda tu existencia, de nada.


Maldiciendo a toda su estirpe ida y vuelta entró en la habitación sin llamar, si el tipo no le había contestado antes no le iba a contestar ahora. Y se encontró un montón de nada. El colchón desnudo le provocó nostalgia. No se veían las sábanas, manchadas tanto con su esencia como con la de él, por ninguna parte. Pero eso no era lo peor.

Coño, no había estado en muchos hospitales, pero a lo largo de su milenaria existencia le había tocado visitar alguno que otro. Ahora mismo, la habitación del Caído le recordaba a uno. Aséptica, vacía, inmaculada. Se llevó una mano al vientre mientras se apoyaba sobre el marco de la puerta. Aséptica…no quedaba ni un rastro de su esencia en ese cuarto, toda reminiscencia a eucalipto se había desvanecido.

Como muy seguramente lo había hecho él de la mente de Lassiter.


Sacudió la cabeza ¿qué mierda de pensamiento era ese? Mejor se dejaba de gilipolleces. Se obligó a inhalar una vez más. Puestos a eso, tampoco quedaba ni un poco de cedro en el aire, era como si una aspiradora gigante hubiera pasado por el cuarto, borrando todo a su paso. Aún así, los recuerdos seguían frescos en su cerebro, y a juzgar por el pequeño salto que su polla dio en sus pantalones, también lo seguían en su sexo.


Cerró los ojos mientras se concentraba el localizar la esencia de su protegido parta salir a buscarle. Era realista, sabía que una disculpa estaba más allá de sus posibilidades, pero…seguro que encontraba una manera de arreglar las cosas ¿no? No podía ser tan gilipollas.

***


Jared no se lo podía creer cuando tomó forma delante del barsucho ¿qué cojones hacía él ahí dentro? Mierda... no se podía caer más bajo. Ensimismado se saltó la fila de entrada y se dirigió directamente a la puerta principal. Estaba a punto de entrar cuando el gorila de la puerta le apoyó un brazo en el pecho y miró su ropa significativamente. J siguió la mirada del humano y repasó su traje negro y camisa carmesí. Le enmarcó una perfecta ceja negra al mortal y dejó que parte de su esencia angélica fluyera a su alrededor, des-anulándose un poco, por así decirlo. Los ojos del tipo se abrieron ligeramente y le tembló el labio inferior mientras sus embotados sentidos captaban algo que no conseguía emplazar exactamente, pero que destilaba una amenaza tan patente como el aire que respiraba. Jared le sonrió fríamente, algo extrañado por la reacción desmedida del tipo, y pasó dentro, ignorándolo.



El ruido en el interior del bar asaltó sus sentidos de inmediato, la música atronando en sus oídos, las luces cegándolo. Dios, el olor casi le daba arcadas. Pero entonces lo vio. El puto Lassiter. Con su jodido brazo alrededor de una maldita mujer. Iba a matarlo, ¿Acaso no tenía nada mejor que hacer que ir buscando chochitos por ahí? Anduvo hasta él y le tocó el hombro, llamando su atención.

***



Lass gruñía en el cuello de la hembra embriagado por el olor a sexo que emanaba de ella, dejándose llevar por la excitación de la vampira, ya que la suya propia no parecía tener planes de pasarse por allí. Ella se estremecía en sus brazos, pero un destello de duda apareció en la mente del Caído junto a un pequeño flashback del aroma de eucalipto de Jared mezclándose con el suyo propio, poniéndolo duro como una piedra de una manera en que la vampira no lo había logrado aún.




Pero ¿qué cojones estaba pensando? Tenía a una hembra derritiéndose literalmente en sus brazos ¿y su mente se iba a pensar en como olía el macho oscuro? Se detuvo un momento antes de lamer el cuello de la vampira, pensando en si era o no buena idea hacerlo cuando un ligero toque en su hombro le hizo centrar su atención en la presencia que había surgido de la nada y que ahora succionaba la energía circundante. Jared. Sus colmillos se elongaron y levantó ligeramente su cara del cuello de la hembra, levantando una ceja.


-Vaya, jodido buen momento en el que se te ocurre aparecer-dijo sin emoción en la voz, simulando fastidio. El traidor de su corazón había empezado a martillear en su pecho.


Jared centró el brillo de sus ojos en los colmillos extendidos de Lassiter, luego le enseñó los suyos propios y miró a la mujer que estaba con él con clara intención de intimidarla. Joder, era patético. Pero seamos sinceros, ¿si el ser vivo a cuyo alrededor Lassiter tenía los brazos hubiera sido un hombre? J ya hubiera hecho la presentación honorífica entre sus nudillos y la mandíbula del desgraciado.


-Guarda eso, amigo-escupió-no querrás asustar a la señorita- fue entonces cuando la tipa le enseñó su propio par de cuchillas y dijo con voz tan chillona que intensificó su dolor de cabeza:

-¡¿Oh, otro amigo más?!


La cabeza de J dio un vuelco mientras asimilaba la situación. Lassiter en un bar de mierda con sus manos en el cuerpo de una HEMBRA. ¿De verdad había estado tan centrado en encontrar al Caído que se le había pasado que estaba rodeado por un montón de chupasangres? Ahora entendía la cara de pánico del gorila de la entrada, los vampiros eran mucho más sensitivos que los humanos. Rugió interiormente, pero se mantuvo todo lo sereno que pudo.

-Nos vamos. YA.

***‎


Lassiter sonrío de medio lado ante la reacción de Jared y sin abandonar la cintura de la hembra que ahora jugaba con uno de sus piercings de la ceja mientras reía como si estuviera borracha, levantó completamente su rostro para enfrentar al oscuro. Los ojos del ángel parecían una central nuclear, taladrándole y la visión de sus colmillos le hizo sentirse satisfecho, al fin y al cabo, parecía que por fin había sido capaz de provocar algo en el Hombre de Hielo. Leñe, si hasta le recordaba a Vishous en eso…

- Cuando acabe con ella nos vamos. No antes-su voz sonó seria y sombría.


Ni. De. Coña-penso Jared. Esto no estaba pasando. No hacía ni dos horas que le había dado a ese tipo el orgasmo de su vida ¿y ya estaba buscando más? Joder, vale, el final había sido...er...espinoso, pero... ¿una hembra, como en vampira? Con un gruñido se acercó más a la pareja y...lo olió. Los fuegos artificiales saltaron en su cerebro, él tenía que haberlo olido también, el muy cabrón.



-Dime guapa, ¿dónde está tu hellren? ¿O es que aún no os habéis emparejado?-dijo con una voz como el filo de una navaja. La hembra pareció volver en sí, salir de un trance o alguna mierda mientras comenzaba a repensarse lo que estaba haciendo-Ah, ya sé-siguió J- ¿Es tu despedida de soltera y has alquilado a este gigoló de mierda?-bufó y repasó a Lass con desdén.


Lassiter soltó tal carcajada que la hembra se tambaleó un poco, desconcertada. Miraba a su alrededor como si buscara a alguien mientras. La soltó un poco su cintura y se puso frente a Jared. Le divertía ver al impasible, sereno y todo-lo-controlo-señor-oscuro perdiendo un poco el control.

-¿Gigoló de mierda? Tú lo que quieres es un poco de lo que da este gigoló y dejar a la hembra a pan y agua-ronroneó-Y eso no tiene que pasar, ¿verdad preciosa?-prácticamente se lanzó sobre ella, invadiendo sus labios con su lengua y todo lo que tenía, a lo que le respondió con un gemido, enroscándose en él con sus piernas y abriendo mas la boca para tomarlo todo.

***
Por dentro, Jared hervía a fuego lento. Por el asqueroso sitio en el que estaba, por la situación de mierda...y, para qué engañarse, por esa hembra. Una parte de él sabía que Lassiter estaba haciendo esto si no por darle celos, sólo por molestar, pero eso no hacía la gran cosa por disminuir su cabreo. Que iba en aumento, claro.

Estaba a punto de arrancar a la vampira de encima del ángel cuando su nariz captó un nuevo nuevo olor entre toda la bazofia que saturaba en aire...mejor dicho, captó una esencia. Y era la de un vampiro muy cabreado. Moviéndose a un costado tuvo el momento justo de ver como un macho bastante grande y con toda la cara de estar MUY ENFADADO cargaba contra Lassiter como un rinoceronte. El Caído lo vio en el último momento, teniendo el tiempo justo para apartar a la hembra de la trayectoria del maldito kamikaze. El sonoro ¡PUM! sordo de ambos cuerpos colisionando reverberó en sus propios huesos.


Lassiter solo tuvo tiempo de apartar a la hembra y recibir el tren de carga en que se había convertido el vampiro macho que apestaba a esencia de vinculación. Cayeron juntos sobre la mesa cercana destrozándola por el peso de ambos y la fuerza de la colisión. Su espalda había recibido el golpe de lleno, pero el ángel, que antes estaba enfebrecido y borracho de lujuria, ahora destilaba ansias de pelea.

Se las apañó para colocar su antebrazo a modo de palanca en el cuello del macho que intentaba desgarrarle la garganta con los colmillos ya extendidos. Podría desmaterializarse, podría enviarlo al infierno de una sola descarga, podría meterle su puño en el pecho y sacarle el corazón... pero con la adrenalina fluyendo en su sistema resultado del subidón de hacía unos segundos no iba a hacer trampas angélicas.


¡Oh, sí! Ansiaba descargar en alguien toda esa frustración que llevaba dentro. Por lo visto no habría sexo, pero una buena dosis de violencia también le servía. Para eso los vampiros andaban sobrados, así que bajó su nivel de poder, se adecuó al del tipo y empujó con fuerza con el antebrazo colocado sobre su tráquea, obligándolo a separarse de él para poder respirar. El vampiro estaba ciego de furia y empezó a usar sus manos para intentar asestar algún puñetazo, lo que fuera para conseguir que lo soltara. Lassiter hizo uso de la distancia que se había creado entre los dos cuerpos para meter su otro brazo entre ellos y mientras se reía en la cara del macho, empujó más aún. La distancia se hizo mayor y ahí fue donde aprovechó para quitarse de encima aquella mole enfurecida. Con una agilidad asombrosa, coloco sus piernas entre ellos y le empujó tan fuerte que el macho salió despedido unos metros hacia atrás cayendo estrepitosamente sonbre otra de las mesas.

Se levantó de un salto, se limpió los labios con el dorso de la mano, el olor a sangre saturando el aire y haciendo que todas las miradas se volvieran hacia ellos, mientras se dirigía decidido hacia el macho que se levantaba costosamente del suelo. Uno de los piercings había salido disparado por el forcejeo y la sangre caía desde su ceja y le goteaba por la barbilla. Sus ojos cargados de locura solo se dirigían hacia su objetivo. Que de pronto se triplicó.

Otros dos machos se unieron al vampiro ultrajado, le ayudaron a levantarse y se colocaron delante encarando a Lass. Bien, puede que no fueran la Hermandad, pero el tamaño de esos Hijos de la Raza tenía poco que envidiarles. Mejor, así se divertiría más. Les dedicó una sonrisa sádica y e hizo gestos con un dedo, retándolos a acercarse. Notaba la mirada de Jared fija en su espalda, pero le dio igual. Ahora mismo solo quería descargarse en ese idiota, que había osado embestirle y privarle de su sesión de sexo privada, y de los idiotas de sus amigos que se pensaban que eran rivales para él.


***
Jared sintió como si alguien hubiera bajado los fusibles de su cerebro. Un último fogonazo tiñó su visión de rojo antes de que se hiciera la oscuridad. Por un momento le pareció haber sentido el golpe que había recibido Lassiter en su propia carne. Y lo dejó de piedra. Todo su cuerpo le gritaba que se tirara a por ese macho de mierda con todo lo que tenía, que le arrancara los miembros uno a uno, luego lo despellejara y finalmente se bañara en su sangre. NADIE tocaba a su protegido.


Pero se obligó a quedarse quieto, al tipo no iba a hacerle gracia que actuara como si fuera una jodida niñera. Apretó los dientes y muy a su pesar, fue a asegurarse de que la hembra quedara fuera de la melé. La recogió del suelo, desde donde gritaba el nombre del vampiro con el que peleaba Lass y la dejó en un banco más cercano.


- Y ahora, cállate-ella no paró-¡Cierra la puta boca! Ya has hecho suficiente.


Cuando se dio la vuelta, el macho se acercaba con otros dos hijos de puta de tamaño considerable. Serían cobardes... Se apresuró hasta donde estaba el otro ángel, colocándose a su lado. Se negó a mirarlo, él les había traído todo ese problema.


-Encima ahora tendré que salvarte el culo, no te jode-le gruñó.

Lassiter se dio cuenta inmediatamente de la compañía que tenia a su lado. Sonrió de medio lado, había conseguido que Jared se metiera en una reyerta de bar de mala muerte y eso tenia que estar jodiéndole en el fondo a don-controlo-todo.-lo -que –veo-y-ni-siquiera –me-despeino. Lassiter: 1, Jared:0.

No se giró a mirarlo porque estaba concentrado en esquivar el gancho del vampiro. De soslayo pudo ver al tercero del grupo embestir a Jared mientras soltaba una retahíla de insultos ¿es que los mortales no sabían luchar con la boca cerrada? Los tipos deberían guardarse todo el aliento que pudieran, ¿básicamente? J y él iban a arrancárselo a puñetazo limpio, Punto.


Los otros dos habían decidido centrar su atención en él mismo. Gracias a los cielos. Le jodía un poco que el oscuro hubiera decidido quitarle parte de la diversión de esa noche. Era una putada el haber minimizado sus fuerzas a su nivel, pero estaba disfrutando tanto del dolor propinado por aquellos bestias que ni siquiera se planteó modificarlo.


El pensar en Jared no había sido buena idea, porque uno de los vampiros consiguió materializarse detrás de él y sujetarle los brazos hacia atrás. Ya veía la patada estampada en sus costillas cuando un cuerpo voló por los aires llevándose con él al futbolista de tercera que tenía en frente. Era el vampiro que había cometido el error de atacar a Jared.


Dirigió su mirada hacia el lugar de donde había salido volando el vampiro y se encontró con un Jared furioso, pero que ni parecía haberse despeinado en la reyerta. No respiraba dificultosamente como el resto, no, él estaba ahí como si estuviera paseando por el parque, expulsando oscuridad por cada poro de su cuerpo.

Lassiter aprovecho la confusión momentánea y se zafó de su captor con una simple llave de aikido, dando una vuelta sobre sí mismo, se colocó detrás de él, sujetando el brazo del vampiro en posición antinatural. Era el mariquita del novio ultrajado e iba disfrutar a romperle el brazo limpiamente cuando sintió un golpe en su espalda acompañado de un ligero y unas piernas rodeándole por la cintura. El peso le tiraba del pelo hacia atrás y se oyó un chillido histérico.

-¡Suéltale maldito cabrón! ¡Suelta a mi Philias!


Era la maldita hembra. La que antes había metido su lengua en su garganta y que casi se había corrido en sus brazos. Maldita vampira de mierda, solo pudo pensar Lass mientras sentía los dedos de la hembra tirando dolorosamente de su largo pelo


***

El cuello de Jared giró con violencia hacia donde estaba Lassiter al escuchar los gritos de la hembra, que ahora colgaba en un ángulo raro del cuerpo del ángel ¿su primer impulso? Arrancarla del tipo y mandarla volando a través de la jodida discoteca hasta empotrarla en algún sitio donde dejara de dar por culo. Pero él nunca había sido de los que utilizan la violencia con el sexo femenino. Miró a Lassiter a los ojos y el tipo le gesticuló con la cabeza hacía los dos machos que ya empezaban a levantarse. Mensaje captado: ocúpate de esos dos. De puuuta madre, iba a disfrutar machacándoles sus caretos de chupasangres.






Se arremangó la camisa, la chaqueta había quedado destrozada en algún momento y estaba por el suelo. El primero de los vampiros cargó hacia él con toda la rabia e inexperiencia de un civil. Jared rió por lo bajo mientas lo venía venir, él era un soldado. Con un rugido contenido se echó hacia un costado en el último momento y lo cogió por el cuello, parándolo en seco. La propia inercia del machoo lo levantó del suelo y J aprovechó el impulso para estamparlo contra el suelo con tal fuerza que el crujido reverberó en sus propios huesos. Siseó cuando olió la sangre que comenzó a manar de la parte posterior del cráneo del tipo, ahora inconsciente. Eso era una concusión segura.



El segundo vampiro estuvo a un tris de romperle una silla en medio de la espalda...bueno, un taburete de hierro ahora que lo miraba mejor. Jared apartó de su trayectoria más por instinto que por habilidad, rodando por el sucio suelo y pateó directamente a la rodilla del vampiro que cedió hacia atrás, doblándose hacia donde no debía con un desagradable sonido. Le sonrió como un cabrón mientras el tipo caía al suelo y se lanzaba a por él, cayéndole encima como una losa de doscientos y pico quilos ¿así que los bastardos de mierda creían que podían meterse con él y su protegido? Era hora de que les enseñara una lección.


Miró hacia su derecha: Lassiter, con el cerebro prácticamente cegado por la adrenalina, comenzó a martillear el rostro del vampiro como si fuera su saco de boxeo personal, cada golpe con la intensidad de un ariete, cada crujido arrancándole una sonrisa. J vio la ira en él aumentar a niveles alarmantes, estaba a punto de cometer una gilipollez sin igual y hundir los colmillos en la garganta del civil cuando olió a los seguratas acercándose.

-¡LASSITER!-bramó por encima del ruido para llamar su atención.

Lassiter estaba ocupado con el novio enajenado e intentando librarse de la hembra sin hacerle daño.


Había visto de reojo como Jared había empezado a encargarse de los otros dos vampiros. Y eso le confirmó lo que ya sabía: el oscuro era un ejecutor. No estaba sujeto a las leyes de no agresión a las almas puras como él.



Por su parte, no le estaba yendo nada bien con la hembra a cuestas. Había intentado quitársela de encima él mismo, pero al hacerlo, el macho vinculado se había recuperado y le había embestido de nuevo, con una patada en todo el estómago. Se dobló por la mitad del dolor, sintiendo como el contenido gástrico le subía por el esófago y pedía pista para salir al exterior. Y la puñetera hembra tirándole del pelo y los piercings de la ceja chillando como una histérica. Esto tenía que ser una broma. Jared estaba divirtiéndose mientras él se jodía y era golpeado como un imbécil.

Se cansó.


Se levantó con el peso muerto a sus espaldas y cuando el vampiro fue a darle otra patada donde tenía la cara, le esquivó en el último momento y le agarro la pierna con uno de sus brazos. Sonrió de medio lado al ver de cerca el alma del macho, nada de puerza...bien oscurita. Mejor, así podría ser contundente.


Con su pierna más cercana, barrió la que le quedaba de apoyo al vampiro, propinándole una patada en la rodilla. Pudo oír el chasquido que hizo la articulación al romperse y el grito posterior del macho.

El cuerpo se estrelló estrepitosamente contra suelo. La hembra se puso aún más histérica y se soltó milagrosamente de su pelo, saltando hacia su pareja que yacía en el suelo.

Iba a cercarse hacia ellos para rematar la faena, oyó el grito de Jared a través del local y levantó la cabeza para ver como dos seguratas y otro par de vampiros, se dirigían hacia ellos. Mierda...estaba en medio del frenesí y la excitación de la violencia y eso iba a ser como dejarlo a medias de un orgasmo. Observó la imagen en torno a Jared, con uno de los vampiros inconsciente en el suelo y el otro a punto de tener que solicitar los servicios de un cirujano plástico después de la pelea. No había opción. Tenían que irse. Adiós diversión. Ofuscado por la frustración de no poder desahogarse sólo pensó en que esta se la pagaría el oscuro.



-¡Vámonos!- dijo al tiempo que se colocaba de un salto detrás de é, tocándole el hombro y llevándoselo en un destello de energía.


***



El puto Lassiter estaba tan nervioso que los hizo aterrizar de culo en el medio del jodido ático. UNO ENCIMA DEL OTRO. De puta madre teniendo en cuenta que, ahora mismo, no sabía si darle una paliza por ser tan gilipollas o follárselo después de ver la manera bestial en la que peleaba. Gruñó agarrándose al raciocinio y se sacó al tipo de encima con un empujón. El ruido de muelle roto que hizo Lassiter fue suficiente para que J se diera cuenta sus costillas debían estar lesionadas.

-Mierda, te han hecho daño-dijo pasándose una mano por la cara y acercándose a él de nuevo.

Mientras, Lass estaba seguro de que las costillas estaban intentando clavársele en uno de sus pulmones. A propósito. Y como dolía como la mierda.


No había duda, al final había salido recibiendo y cagando leches como un jodido cobarde. Esto no le había pasado en centurias. Tenía que estar muy idiotizado con la presencia de Jared para que esto le sucediera. Si el oscuro no hubiera aparecido en el bar, nada de esto hubiera sucedido. No habría perdido tiempo con la vampira, se la habría llevado antes de que el macho emparejado apareciera y ahora la estaría haciéndola gritar en el callejón, presa de su tercero o cuarto orgasmo.


Maldito fuese Jared mil veces. ¿Joderle a él en particular se había convertido en su obsesióno era así con todos su protegidos?


El empujón del oscuro al quitárselo de encima le dolió incluso más, pero dejó aparcados de nuevo esos pensamientos... la Jared-idiotez que sufría ya le había conseguido un par de costillas rotas y perder dos de sus piercings favoritos. Tendría que quitársela dándose de golpes contra la pared. Jared sólo le traía problemas, y eso que en teoría era su custodio.



Dolorido, intentando respirar a pesar de la herida, su frustración pasó a convertirse en rabia pura cuando oyó a Jared. ¿Se preocupaba por el?¿Ahora se preocupaba de él? Ya podría haberse preocupado antes de largarse de su habitación sin explicación alguna. Apretó los puños, fuerte, porque sintió como la sangre volvía de nuevo a hervir por su sistema. Aún podía sentir el subidón adrenalina que volvía a decirle que tenía que romper algo...preferiblemente en la cabeza de alguien.




Jared dio un paso para a cercarse a él y la visión de esa mandíbula perfecta, de esa lengua humedeciendo esos labios que ángel no le había ofrecido en ningún momento, de esa mano... oh,oh. Mal movimiento... su cuerpo respondió sólo a todo aquello, su puño estampándose directamente contra la cara del oscuro. No podría besarle, pero hostiarle, oh, eso sí que podría hacerlo. Y a la mierda con las costillas. Luego se sanaría solo.

Jared vio la expresión de Lassiter cambiar súbitamente segundos antes de que su puño se estrellara contra su cara y sus cervicales crujieran como cereales. La cabeza le dio tal latigazo hacia un lado que quedó viendo estrellitas un buen rato...mientras la ira hacia el otro ángel crecía en su interior. Bien, el tipo era un gilipollas sin redención ninguna, impulsivo, caprichoso, orgulloso, y con un problema con la autoridad ¿qué cojones le hacía creer que podía pegarle a su jodido Guardián y más cuando acababa de salvarle el puto culo? Tensó


Aquello resultó ser una lucha de titanes en toda regla. Jared intentando estrangular a Lassiter mientras un reguero de sangre caía de la comisura de su boca, y Lassiter aplicando toda su fuerza y una llave para zafarse de las garras del oscuro. El oscuro era muy fuerte, tan fuerte que Lass empezó a notar la falta de oxígeno. A la mierda jugar limpio. Metió un rodillazo de lado que impactó en todo el hígado de J, que y por fin aflojó su agarre.


Pero no se rindió, Lassiter cayó de culo al suelo cuando fue barrido por las piernas del otro ángel , evitando que el Caído pudiera mantenerse de pie a faltarle el apoyo. El ruido de su enorme cuerpo chocando contra el suelo retumbó en todo el ático. No se dejó amilanar ni por el dolor, ni por estar escupiendo sangre plateada casi a borbotones. Rodó por el suelo a un lado y cuando fue a incorporarse primero con una rodilla y luego con otra, no pudo esquivar la patada que le dio en la cara lanzada por Jared. Su cerebro rebotó en su cráneo. Volvió a caer hacia atrás por el impulso, quedando tumbado de espaldas en el suelo. Jared se irguió a su lado, con la luz a sus espaldas confiriéndole una especie de halo místico. Entrecerró los ojos por el resplandor de la bombilla mientras se pasaba la lengua por los labios, arrastrando con ella los restos de sangre. El odio bullía sus retinas mientras observaba a su “Guardián”.



Jared sentía su cuerpo mortal vibrando peligrosamente, sabía dentro de poco empezaría a desdibujarse, tenía que conseguir concentrarse. Lo cual era difícil teniendo en cuenta la lucha mente-cuerpo que estaba teniendo ahora mismo. Cada uno de los golpes que había infringido a Lassiter pareció impactar en el suyo propio, cada vez que le daba su ceño se fruncía de dolor. Aún así, había tenido que seguir porque el cabrón no se rendía, había tenido que tumbarlo en el suelo a la fuerza, escupiendo sangre plateada para que parara.


Sus alas se movían nerviosamente tras de sí, tan corpóreas que tapaban parcialmente la luz de la lámpara tras él. Enfrentó la visión de Lassiter tirado en el suelo, hecho mierda, sangrando por todas partes, respirando con extrema dificultad. Apartó la vista gruñéndose por su debilidad ¿¡Qué mierda le pasaba con este tipo que no podía verlo sufriendo!? No era la primera vez que se acostaba con uno de sus protegidos, pero nunca le había traído problemas a la hora de hacer lo que fuera necesario con ellos ¿por qué dudaba ahora ante el golpe de gracia?


Porque esto es todo culpa tuya, ¿recuerdas?, le dijo una voz en su cabeza. Sí, Joder, se pasó las manos por el pelo y apretó los ojos con fuerza. Él había sido el primero en cruzar la línea con el ángel, el primero en besarlo, en tentarlo. Y el jodido Lassiter había resultado ser más de lo que podía manejar. Era la primera vez en su vida que algo así le pasaba.


-No sé cómo llevar esto adelante- dijo en alto, su propia voz no era más que en quejido.



Lassiter boqueaba, intentando no ahogarse con la sangre que se estaba filtrando por su garganta. Debía tener la mandíbula rota y algún que otro hueso craneal en el mismo estado porque empezó a ver todo borroso. Mierda y más mierda. Ya había olvidado lo que era pelear con un igual o superior como es ese caso. Esperaba a que Jared le diera el golpe de Gracia cuando lo observó detenerse y pronunciar aquellas palabras que solo lo confundieron más. Estaba cabreado y había provocado una pelea de las que dejan marca contra Jared ¿por qué el oscuro se detenía en este punto?


-¿No sabes qué? - tosió sangre al intentar hablar. Y las costillas estaban matándolo. Era divertido, sí señor. La furia le estaba nublando también el cerebro, ahora sólo sabía que él y su orgullo estaban en el suelo, sangrando. Su corazón acelerado provocaba que más de su fluido vital se estuviera filtrando por sus pulmones. ¿Y porque el aspecto y las palabras del oscuro se le estaban marcando a fuego afectando en extremo?




¿Por qué mierda no decía nada?



Quizás porque acabas de soltarle un bombazo, campeón, dijo una vocecita en su cabeza. Seeeh, seeh, pero esto sería mucho más fácil si Lassiter le dijera algo. Lo insultara, les escupiera, Joder hasta podía contarle chistes malos y sería mejor que el silencio. Claro que cuando el tipo abrió el buzón su pregunta no ayudó a demasiado a mejorar la situación ¿No sabes qué?

Señores, por favor, ¿problemas para comunicarse? ¿Él? veeeenga...Mejor problemas para pedir perdón. Porque, por más que lo intentara las dos jodidas palabras, tres sílabas, ocho letras, se negaban a salir de su boca. Meneó la cabeza y se agachó junto a Lassiter.

-Tenemos que curar eso-intentó un cambio de tema, aunque no creía que fuera a funcionar.


El silencio el que hubo entre los dos fue incómodo. Y si en algún segundo Lass había pensado que Jared iba a bajar la cabeza o a decirle algo aparte de patearle el cerebro y las costillas..pluf! esa certeza se había esfumado.


-¿Curar? Ni se te ocurra acercar...- no pudo terminar la frase, Escupió mas sangre plateada- ..te a mi. Bastante me has jodido hoy como para dejar que me pongas las manos encima. Te gusta demasiado ver el dolor ajeno...- escupió las palabras una a una sabiendo que serían como dagas para él.

Jared cerró los ojos momentáneamente dolido por las palabras de su protegido. Le gustaba el dolor ajeno ¿eh? Bueno, eso era cierto en michos niveles, no podía negarlo.


-Puede que sea un sádico, ángel, pero no disfruto viendo sufrir a todo el mundo-dijo poniendo énfasis en las últimas palabras*-Y recuerda que lo de las costillas no es mi culpa-gruñó.


Jared se pasó la mano por la cara, ooooooooooootra vez y luego alzó las manos al cielo ante la mirada obstinada en la cara del Caído.


-Ok, oooooook, mea culpa in extremis ¿vale? Pero si no hubieras ido a hacer el polla en busca de una hembra, las costillas no te bailarían el twist. Ahora ¿me dejas arreglártelas para que puedas patearme e culo física además de verbalmente?-bufó graciosamente.



De nada le valdría a Lassiter hacerse el gallito en ese momento. O le dejaba acercarse o se despedía durante unos días de su cuerpo. Y espera…¿darle le gusto a Nigel? Ni de coña.

- Date prisa entonces.. -


Ni un gracias, ni un por favor, ésta se la pagaba. Ahí estaba hablando el orgullo personificado mezclado con narcisismo intencionado. O también llamado Lassiter. Luego ya le diría unas cuantas cosas sobre su polla. Ahora no podía ni hablar. Le vio agacharse de rodillas a su lado


-Quítate la camiseta, hay que vendarte -dijo J con su tono autoritario normal, miró de reojo a Lass al que poco faltaba para lanzársele a la yugular- ¿De verdad vas a hacer que me ponga todo simpaticón?-rodó los ojos.



Lassiter gruñó, ya estábamos. Ya se estaba jodiendo de él y en su propia cara. Entrecerró los ojo, aún no estaba del todo muerto, presentaría batalla.


-Vaya mierda de medico estás hecho...ayúdame tú a quitármela. Me clavaré mas las costillas si me muevo sólo-la verdad era que estaba mintiendo como un bellaco, pero quería ver a ese ángel incomodo hasta la médula. Y sabía que él le incomodaba.

Jared materializó unas tijeras en su mano.

-Lástima que no lleves una de tus camisetas de Marilyn Manson. Sé que la tipa...er, digo tipo te encanta. Pero hubiera disfrutado cortado una de ésas-comentó como si nada mientras pasaba la tijera por la tela, desvelando la piel del ángel llena de su sangre plateada,


Marilyn Manson… ¿ Se había metido en su cerebro y estaba sacando toda la mierda que había encontrado para provocarlo?, se preguntó Lass. Odiaba a Marilyn Manson, no era casualidad que lo hubiera pronunciado. Cuando las tijeras tocaron su piel sintió el frío en ella. Era buena señal. Sintió también el calor de los dedos de Jared al rozarle la piel mientras cortaba. Mierda y más mierda para él. Tenía que rechazar todo eso.

-Recuérdame regalarte un par de camisetas de esa barbie gótica para san Valentín. Te quedaran de muerte con tu ropa habitual-tosió al hablar de nuevo. Era más fuerte que él ¿no podía estar callado mientras le curaba? Nop, tenia que ser el bocazas de siempre incluso escupiendo sangre.


-Si prometes no decir nada te cuento un secreto-dijo J en voz baja y seria. Acabó de cortar la camiseta y justo cuando daba un último tirón sexy miró a Lass a los ojos-Siempre ha sido mi fantasía humeda...Marilyn Mansn, claro-le dio un flash de sonrisa abierta y blanca, obviando el doble sentido de su comentario a propósito.



Maldito cabrón. Ese comentario había conseguido hacerle saltar el corazón dentro de su caja torácica, y eso que ahora latía muy deprisa intentando llevar la poca sangre que quedaba al resto del cuerpo.


-Deja de decir sandeces y para la hemorragia ya...-escupió-me estoy poniendo azul. Intentó moverse para ofrecerle el lado fracturado pero eso lo sumió en agonía. Apretó los dientes y siseó-Ni se te ocurra hacer un chiste fácil de esto ahora...


-Vale, nada de pitufos. Captado-J hizo aparecer el botiquín y sacó un par de gasas-No voy a suturar porque en cuento salga el sol podrás cocerte y curarte bajo él. A menos que quieras ofrecerte voluntario para que practique mi punto de cruz. Podría bordarte unas margaritas preciosas, irían con personalidad.


‎-¿Cuánto queda para que salga? –consiguió decir Lass antes de perder la conciencia. Cuando abrió los ojos con un sobresalto Jared aun seguía con las gasas en la mano mirándolo. No había sido más de un segundo.- Parchea y llévame a la ventana entonces.

Jared se lo pensó un segundo luego empezó a recoger a Lass.


-Eres un montón de carne muerta para llevara cuestas ¿sabes?-le soltó sobre el diván junto a la ventana de la terraza con cuidado-Mi espalda nunca volverá a ser la misma.


Lass se dejó recoger y apretó los dientes esperando el latigazo del dolor de las costillas...sorpresivamente no apareció. Pudo llegar hasta la ventana con ayuda del oscuro, teniendo que soportar ser cargado cual fardo de patatas ¿carne muerta? ¿Él? Cuando estuviera debajo del sol hablarían de carne muerta el bastardo y él.

-¿Qué me has hecho? Me he quedado KO más tiempo del que creía ¿verdad?

J simplemente se encogió de hombros.

-No hay necesidad de hacerte sufrir más-Más aún, se dijo a sí mismo-Además, toda esta escena tuya de machito...está empezando a irritarme. Volveré cuando estés curado-se aclaró la garganta,


Lassiter no dijo nada. Se limitó a dejarse colocar sobre el diván que tenia frente al ventanal y a observar con detenimiento a Jared. Empezaba a sentirse como un completo idiota y a pensar que J llevaba razón en lo que decía…Todo aquello tenia que ser mediado y reflexionado y ahora definitivamente no tenía fuerzas para nada. El dolor se había ido pero su energía también.


-Sabes dónde encontrarme, así que haz lo que tengas que hacer-vio como Jared iba a desmaterializarse y agarró su muñeca para detenerle-Gracias- Fue lo único que salió de sus labios. Los ojos de Jared chispearon, se desmaterializó.

Y Lassiter se durmió.

4 comentarios:

  1. Dios *.* es genial! me encanta todo, sobre todo el final!

    ResponderEliminar
  2. Por dios estos dos van a terminar en coma con tanta testosterona reprimida. Espero el proximo capi mordiendome las uñas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Espero que no..que no caigan en coma. * sonrio* La verdad, prefiero desatarme ya de una vez por todas..pero la verdad, no se si será lo que esperais * rio fuerte*.

      Eliminar