miércoles, 11 de abril de 2012

Escena II.



Lassiter se materializó al lado de un tejo enorme y , por la apariencia del mismo, ya antiguo. En medio de la desmaterialización apresurada en el ático, su mente había buscado a la mejor hembra con la que había estado últimamente y a la cual su cuerpo siempre respondía. Había buscado y seguido su esencia . Y aquí estaba él, materializándose allá donde la esencia de Storm le había traído.



Habia huído como un jodido cobarde, como una hembra humana...¿ que cojones le estaba pasando? Desde cuando él se echaba hacia a tras ante un desafio de ese tipo? Jamas, Nunca...hacía milenios que no lo hacía, pero había huído y eso era una verdad tan grande como el templo original de Salomón . No queria darle mas vueltas al porqué, ahor alo único que quería hacer era aliviar la tensión que sentía en su entrepierna y en su alma. Echo un vistazo alrededor con la mirada y comprobó que estaba en la profundidad de los bosques. Y Storm le estaba mirando con esa sonrisa habitual en ella y desprendía el mismo aroma de siempre. Lassiter sonrió pero no se acercó, con esa elemental, primero había que tener claro si ella quería ese acercamiento

- Hola Storm...-




Storm había sentido la perturbación en el ambiente y se había puesto en guardia, pero al observar al caído, que la buscaba con la mirada, se separó de la rama madre y se dejó caer desde lo alto de su phaeran, su árbol-alma. No sorprendió a Lassiter, era difícil hacerlo con lo agudizados que tenía sus sentidos, pero sí le notó cauto y... ¿quizás cabreado?

- Hola, ángel. ¿Te has cansado de las luces de la ciudad o buscas otro tipo de recreo?-


Storm le miró con esos ojos verdes como el verde de los arboles .La adrenalina aun estaba golpeando en todo el sistema de Lassiter y contemplar a Storm aceleró los latidos de su corazon mortal.Con Storm siempre era igual, era la que conseguía que se pusiera tan duro como una piedra y que se olvidara de otras hembras o machos. Se acercó a ella, y observó que ella no se movía. Bien, pensó Lassiter...no había ataque, así que la salvaje elemental parecía dispuesta.


– La ciudad asquea y es un poco tediosa, Storm...¿estabas ocupada o tienes tiempo para este ángel?-


Le respondió al tiempo que llegaba ya hasta ella sonriendo de medio lado , y colocó el mechón de su pelo que caía sobre su pecho detrás de su cuello para permitirle ver mejor su anatomía.



Storm se percató de cómo el ángel olía a sexo, a ira profunda, a confusión y a los cedros amigos que tanto le gustaban. Esa combinación de aromas la excitó al instante y su calor natural la nutrió igual que el sol que ambos necesitaban para revitalizarse. Storm no le respondió en voz alta, vio que a Lassiter no le hacían falta sus palabras, sino sus manos, su boca y sus innatas habilidades, de las cuales aún no había hecho gala. Mientras observaba como Lassiter retiraba el pelo de su pecho y desnudaba su cuello, sus manos tejieron hiedras tarevian, afrodisíacos tan fuertes que sólo algunas razas podían soportarlos. La polla del ángel parecía a punto de reventar el pantalón y sus manos viajaron a socorrerla.



- Pobrecita, tan apretada e incómoda... déjame liberarla, caído. Has venido al sitio adecuado, siempre tengo tiempo para alguien bien dispuesto.-



La hiedra se deslizó a lo largo del pecho del caído, penetrando bajo la camisa y extendiéndose por su espalda. Storm sintió la humedad entre sus piernas y supo que ni él ni ella aguantarían demasiado...


Lassiter se preguntó porque no había terminado con ella como pareja ...Storm captaba perfectamente sus pensamientos y lo que no lo eran, era tremendamente intuitiva en los aspectos que le concernían a él. La hiedra que crecía sobre él estaba penetrando en su piel ...y se sentía ya al límite. Y aún estaba vestido. Sin perder ni un segundo se abalanzó sobre ella, y la levantó por los glúteos para acercar su boca a la suya, colocando el centro de su cuerpo sobre su erección. Lassiter agradeció que llevara su indumentaria habitual , esas pequeñas hojas de zarza a modo de faldilla. Devoró su boca al mismo tiempo que buscó la pared cercana, y apoyó a Storm en ella, recostándola entre las rocas .Necesitaba el contacto de sus labios, necesitaba el contacto del sexo de esta hembra porque en su interior estaba dudando de todo, incluso de él mismo. Storm rió entre sus labios mientras sentía como sus manos vagaban por su espalda, y la hiedra le rodeaba casi por completo. La urgencia de Lassiter era mucha, pero no dejó de ser quien era, y por un momento se separó de ella para observarla, era espectacular,,tan menuda a su lado , tan delicada ..y era capaz de acoger su cuerpo sin problema.


- Storm, hoy no puedo ser suave....te necesito demasiado, y no voy a ser suave-


Dijo entrecerrando los ojos. El estado de excitación que había traído, combinado con la hiedra y la visión de la hembra, estaban generando en él demasiada tensión en sus pelotas, y tenia que aliviarla ya.

Storm enseguida se dio cuenta. No iba a engañarse pensando que esta urgencia llevaba su nombre y su figura. Él estaba ya duro cuando llegó a ella, pero no iba a protestar... el sexo con él era siempre feroz e intensamente satisfactorio. Sintió la pared de roca a sus espaldas y sus manos sujetándola en aire para acercarla a su sexo. La hiedra respondía a la potencia sexual del macho, pequeño detalle que no había tenido en cuenta, y en unos minutos se había multiplicado de tal modo que casi cubría por completo su piel. Irritada por no poder tocarle, la secó con un toque de su mano y la obligo a desprenderse de su torso, pero permitió que algunos zarcillos se enredaran en su polla y se deslizara sobre sus nalgas, acariciándole como cientos de pequeños dedos. Storm se empaló en él y grito al sentirse llena... Lassiter comenzó a bombear con fuerza, empujándola contra la roca con cada embate, pero siempre pendiente de no dañarla. Ella se agarró a la firme columna de su cuello y entre gemidos con voz ronca, consiguió susurrar su petición

- Al suelo, ángel, quiero montarte...

Lassiter no tuvo tiempo de responder, un grito la sacudió en medio de un intenso orgasmo. Maldijo interiormente, sus embates habían llevado a la hembra a la cumbre nada mas moverse él en su interior, y habitualmente eso le bastaba a él para hacer lo mismo. Las contracciones de las paredes de la vagina de las hembras eran el detonante de su propia liberación. Pero él aun seguía sin poder correrse..no entendía que era lo que sucedía. Las otras veces que había estado con Storm el orgasmo era inmediato, de hecho su polla estaba a punto de reventar, con la perfecta envergadura para darle placer a esta hembra...pero él no conseguía ahora hacerlo. Ella se retorcía en medio de su orgasmo apretándole con fuerza...pero la mente de Lassiter estaba divagando demasiado. Lassiter no se dejó amedrentar y obedeció las ordenes de la hembra y en un rápido movimiento, terminaron ambos en el suelo, con ella sobre él. Lassiter respiraba profusamente del esfuerzo que estaba llevando a cabo, intentaba correrse y no podía, ni siquiera sintiendo el interior de Storm apretandole.¡ Joder! Lassiter necesitaba hacerlo, esto estaba empezando a ponerse doloroso...y de repente le vino a la cabeza el porqué de esta aparición súbita en la casa de Storm, el porqué había llegado a este punto...Jared. Jared y ese sabor a eucalipto en su nariz y en sus labios. No bien su cerebro hubo rememorado ese momento y esas sensaciones, su orgasmo llegó como si de un rayo se tratase atravesándole por completo la médula y la base del cráneo...rugió de satisfacción al sentirse por fin liberándose, derramándose completamente en ella. Storm seguía montándole apretándole con sus paredes internas , prolongándose a ella misma ¡ Joder! Y Lassiter sintió que ya no podía parar ahora. Eso era más que placer entre los dos, eran libres, casi anónimos, sin exigencias ni preguntas.



A Storm le gustaba mirar a Lassiter mientras se corría, su expresión de éxtasis, sus colmillos mordiendo su labio inferior hasta arrancarse sangre, gotas doradas que se hacia plata al asomarse a su piel. Storm sintió como su propio orgasmo llegaba a su fin, pero continuó movièndose sobre sus caderas lenta y rítmicamente y su boca descendió hacia él, a sus pezones. Mordió y tironeó de sus piercings proporcionándole dolor y placer al mismo tiempo. Lassiter sintió como el placer que sentía se elevaba de nuevo. Storm se inclinó sobre su oído apoyando sus manos en la tierra y susurró antiguas fórmulas sagradas que provocaban en su mente la intensificación de sus propios pensamientos. Storm pensó que fuera quien fuera la presencia que ocupaba ahora mismo la imaginación del ángel, tenia que de ser poderosa, porque su rugido de placer fue tan fuerte que le sintió endurecerse aún más, alargarse aún más dentro de su cuerpo, cosa que creía imposible.

- Joder, ángel... me da igual quién sea... si provoca esto en ti, que venga contigo la próxima vez!

Lassiter casi no oyó las palabras de la hembra elemental, volvió a correrse dentro de Storm sin medida, sintiendo por fin liberado, no solo de la tensión sexual que había acumulado , se sentía liberado de la furia, de la frustración de las dudas que le habían entrado tras su encuentro con Jared. Jared. Lassiter suspiró dejando que la cabeza le cayera hacia a tras cuando terminó.

Jared sería la fuente de todo, de sus problemas...y el principio de muchos otros pensamientos como había podido comprobar hacía pocos minutos.. Tenia ese maldito presentimiento, pero ahora, ahora haría que Storm se corriera al menos unas diez veces antes de dejarla y volver a su mundo que ahora estaba lleno de mierda.


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Jared se permitió respirar hondo una vez que la presencia de Lassiter se desvaneció totalmente del ático. Apoyó la espalda contra la pared más cercana y cerró los ojos concentrándose en calmarse. El pulso acelerado de su corazón bombeaba sangre a toda máquina por su cuerpo, concentrándola en sitios en los que no debería…

Abriendo el ojo derecho miró hacia su entrepierna y maldijo mientras volvía a reacomodarse dentro de sus pantalones lo mejor que podía.



Oooookay, aquello sí que había estado cerca, colega. Unos minutos más y se las hubiera ingeniado para tener al tipo desnudo, en su cama, jadeante y, preferiblemente, debajo de él. Sacudió la cabeza para despejarse de las imágenes ¿No querías toma de contacto, Nigel? Pues ahí tienes.



No era como si nunca le hubiera surgido la ocasión de tener algún roce con uno de sus protegidos, ya fuera macho o hembra, pero esta vez había sido diferente. Mucho más salvaje y…arrollador. Sí, ésa era la palabra. Juraba por dios que había habido un momento, solo unos segundos, en que se le había quedado la mente total y absolutamente en blanco ¡PUM! Nada. Todo su raciocinio enviado al País de Yuju por la lengua en su boca y la polla en su mano. Pero no dejaría que eso volviera a pasar.



No era de los que acostumbraban a engañarse a sí mismos con falsas excusas: sabía que este encuentro con Lassiter sólo era el primero de muchos, mucho más intensos, que estaban por venir. Pero no por ello iba a entregarse con el frenesí de una perra en celo, joder. Nah, él siempre tenía el control, no importaba cuanto estuviera desfasándose, cuán brutal pudiera ponerse. Siempre dominaba la situación. Punto.



Y luego, pues…estaba el hecho de que había un 50% de posibilidades de que tuviera que cargarse al tipo, claro está. Así que cuanto más le controlara en todos los aspectos, más fácil sería cumplir con su tarea, fuera cual fuera.



Con un bufido se separó de la pared y decidió darse una vuelta por el ático, echar un vistazo al lado más íntimo de ángel. La primera parada fue el dormitorio: en cuanto abrió la puerta y puso un pie dentro el aroma a álamo lo impactó con tal fuerza que lo único que evitó que se corriera en los pantalones allí mismo fue su férrea fuerza de voluntad. El perfume de Lassiter impregnaba cada molécula del aire de la habitación como un puto afrodisíaco para sus sentidos y, detectable solo a través de sus ojos angélicos, flotaban en la atmósfera brillantes reminiscencias de su esencia.



Jared fue incapaz de no remontarse a un tiempo en que su propia esencia era tan brillante y fuere. No iba a decir pura, no. La esencia de Lassiter distaba mucho de serlo, había en ella trazos de orgullo, lujuria, miedo, rabia…sobre todo rabia. Sí, la suya también había estado llena de rabia y furia en aquella época, pero había sido su insaciable ambición lo que había determinado su caída.



Giró la cabeza y se topó con un espejo de cuerpo entero que cubría la totalidad de una de las paredes de la habitación, se sonrió, el tipo era un vanidoso de mierda. Poniéndose serio de nuevo, contempló su reflejo en el espejo: la palabra caída no definía exactamente lo que le había pasado…lo que le habían hecho, mejor dicho. Y a veces se preguntaba si eso no hubiera sido mil veces mejor.



Su cabello, rizado en las puntas que llegaban hasta su barbilla, parecía de un negro profundo, azabache como el de sus alas. O al menos de esa manera lo veían los humanos, pero para cualquier ser angélico era obvio que presentaba mechones sobrenaturalmente plateados. Se encogió de hombros, Satanás sabría a qué se debía aquello, porque en lo que a él se refería no tenía la más jodida idea.

No, los únicos recuerdos que conservaba eran de terror, del dolor mientras se hundía en un vacío que no tenía fondo, alejado de toda luz. Los ángeles no dormían, coño, pero él se había despertado con el aspecto que tenía ahora.



Enfrentó su mirada y las profundidades de los remolinos de mercurio cambiante que la componían se agitaron, mostrando brevemente la negrura a través de la luz. Desde el mismísimo momento en que había contemplado la aberración del color de sus alas se había preguntado por qué el cabronazo que le había hecho esto se había molestado en darle los ojos de un Vigilante normal. Jared meneó la cabeza y rió amargamente al recordar sus primeras conclusiones:



Al principio se había sentido casi agradecido, creyendo que le habían hecho un favor ocultando el vacío en sus iris. Después de todo, no era tan difícil enmascarar sus alas, casi podía pasar por alguien normal. Pero después conforme el tiempo pasaba y la amargura de su destino iba haciendo mella en él, se dio cuenta de que ese “regalo” no era más que otra creativa forma de torturarlo. Así cada vez que se mirara en el espejo aquello mismo que le permitía verse le recordaría lo que no era, lo que le había sido arrebatado, todo lo que le estaba prohibido.

Y claro, estaba el hecho de que podría ser que sin sus espejitos oculares particulares, no pudieran tener control sobre él.



Le jodía no saber los detalles exactos de lo que había pasado, incluso había intentado que otros ángeles entraran en su mente para rescatar los recuerdos de su subconsciente. Pues bien, fuera lo que fuera que había allí los había matado, a todos y cada uno de ellos.



Flexionó los bíceps que abultaron bajo su camisa de seda negra, liberando tensión y se aflojó la corbata de color granate. Esta era ahora su casa así que…



- Más me vale ponerme cómodo, ¿no?-se dijo a sí mismo, enseñando los colmillos en dirección al espejo.



Chasqueó los dedos, haciendo aparecer su estéreo en la habitación contigua y lo activó mentalmente. Meaning of life, de Disturbed comenzó a atronar en el ático. Intentando dejar atrás recuerdos que de nada le servían, volvió a pasearse por la habitación, empezando a abrir cajones y puertas. Se la sudaba la intimidad de Lassiter, en el momento en que había pasado a ser su misión su intimidad se había evaporado, de modo que a ver qué sacaba en limpio del tipo. Del primer cajón de la mesita de noche sacó una foto arrugada en la que enseguida identificó al vampiro ese, Tohrment, del que se hacía cargo el ángel. Silbó por lo bajo, vaaaya, Nigel le había mostrado imágenes recientes del sujeto por lo que esta debía tener meses, sino años. Porque, joder, el chupasangre estaba hecho una completa mierda, un cadáver andante en toda regla ¿y esto le habían asignado a Lassiter? Ya debían tener confianza en él como para cederle una misión que él mismo hubiera pensado perdida.





Dejó la foto en su sitio y abrió los siguientes cajones: vacíos. Bien, impersonal, no esperaba menos de alguien como Lassiter. Se volvió hacia el armario y contuvo la respiración durante los primeros segundos. No sirvió de nada, la esencia a álamo seguía siendo igual de fuerte cuando tomó la siguiente bocanada de aire.



Diez puntos, colega, ha vuelto a ponérsete dura, pensó, mejor vas superando tu reacción a la Eau de Lassiter si no quieres ir topando por ahí con la polla cada vez que el tipo esté presente.



Con determinación pasó las manos por la ropa que había colgada: pantalones de camuflaje, cuero, jeans rotos. Camisetas de bandas de Metal, de Affliction, de entrenamiento, sin mangas. Unas cuantas cadenas aquí y allá esparcidas entre una legión de shitkickers y Doc Martens.

Seh, todo un tipo duro con el gusto en el puto culo. Luego tenía la cara de decir que él no sabía vestirse.



Jared negó con la cabeza. Él era la puta elegancia personificada, al menos su fetiche por la alta costura le ayudaba a disimular el hecho de que era un monstruo. Digamos que la ropa de diseñador actuaba como un camuflaje…caro de cojones. Se la sudaba, total pagaba Nigel, o de dónde coño fuera que venía el dinero.

Una cajita brillante apoyada en uno de los estantes del armario le llamó la atención y la recogió, abriéndola con cuidado vio que contenía numerosos piercings de oro para cualquier puñetera parte del cuerpo que se te ocurriera. Incluso había algunos que ni siquiera sabía dónde se ponían y eso que el tema de perforar…le molaba.



Con curiosidad se llevó la cajita de vuelta al salón y se sentó en uno de los sofás para revisar sus contenidos con más tranquilidad. Empezó sacando varias barras que supuso que eran para las orejas y la lengua ¿cuántos agujeros tendría Lassiter en la lengua? Él había estado con una tipa que había tenido cinco y joder…había sido la mamada de su vida. Siseó mientras se imaginaba esas mismas delicadas pelotitas doradas deslizándose por su duro sexo, pero en la lengua del ángel.



Sacudiéndose la imagen mental sacó unos cuantos aros. Los completamente cerrados muy probablemente fueran para las oreja, pero los que tenían bolitas en medio eran sin duda para los pezones. Y resultaba, juró por lo bajo, que él tenía una maldita debilidad por los piercings en los pezones.

Se removió en el asiento consciente de que su erección estaba comenzando a ser un problema. Pero aún quedaban accesorios que no tenía ni la más remota idea de dónde…Oh, espera segundooo, oh, mierda.



Soltó la gruesa barra que tenía en la mano como si el fuego del mismísimo Infierno estuviera abrasándola e intentó controlar su respiración. Había visto accesorios como aquel en algunas revistas y sabía exactamente dónde iba. Tan solo pensar en el exquisito dolor que debía provocarle a hombre que lo llevara puesto cada vez que se excitara hizo que comenzara a gotear en sus pantalones y pensar que él era quien lo llevaba... Tapó la caja y se tumbó cuan largo era con unos acordes de Amon Amarth sonando de fondo.



A la mierda, no tenía por qué aguantarse de esa manera. Con un movimiento experto se desabrochó el pantalón y le dio a su miembro el espacio que necesitaba sacándolo de él. El primer contacto de la palma de su mano sobre la piel caliente de su polla fue suficiente para hacerle dar un salto y apretar los dientes. Él no era de los que se conformaban con trabajitos rápidos, si se veía obligado a cascársela como un puto adolescente iba a hacer que cada segundo valiera la pena.



Levantó las caderas para bajarse los pantalones hasta las rodillas de manera que pudiera abrir las piernas cómodamente. Manteniendo la mano derecha sobre la base de su erección, comenzó un lento ascenso hacia la punta mientras deslizaba su mano izquierda hacia abajo desde el interior de su muslo hasta sus pelotas. Gruñó mientras se acunaba a sí mismo, masajeándose con movimientos sensuales. Para ese momento su derecha ya había llegado hasta la punta de su miembro, recogiendo las húmedas gotas de deseo que se derramaban por él con la yema de sus dedos, las esparció por el resto de su polla lubricándola en preparación para la fricción que le esperaba,



Los tendones de su cuello se tensaron cuando se sintió chorreando en su propia mano, echó la cabeza hacia atrás y arqueó la espalda, bombeando con sus caderas dentro de su puño cerrado.

De la puta nada, el careto de Lassiter cuando había metido la mano entre sus piernas se materializó en su lóbulo frontal: las oscuras cejas fruncidas, los plateados ojos chispeantes, los llenos labios abiertos en un sordo jadeo. Y el jodido olor a álamo que amenazaba con volverlo loco. Lo peor fue cuando recordó en pinchazo de dolor del momento en que el ángel rasgó su labio inferior con los colmillos…para luego lamer su sangre.



-Joderrrr...-dijo acabando la palabra en un gruñido casi animal.



Bien, ahora era cuando la cosa se ponía sería. Apretó su mano izquierda en sus pelotas hasta el punto del dolor y le dio caña a los pistones de los músculos del derecho. Nada de acompañarse lentamente hasta el orgasmo, no, iba a pajearse de la manera en que estaba seguro que sería el sexo con aquel hijoputa: duro, salvaje, bestial, crudo. El tipo de polvo del que no te olvidabas en toda la existencia. Y él tenía mucha existencia por delante.



Le sacó fuego a su polla con su mano, el sudor rompió en su piel y sentía los labios secos por la necesidad de jadear por aire. Su columna se curvaba exageradamente y sabía que el vacío que creaba su esencia angélica debía estar chupando luz como un bastardo a su alrededor dándole un aire tétrico. Que no podía importarle menos, porque, ahora mismo solo vivía para correrse. Para correrse deseando que fuera en el cuerpo de Lassiter, en las manos de Lassiter, en la boca de Lassiter, en el interior de Lassiter. Todo se resolvía a esa necesidad primaria.



Cuando las primeras oleadas de placer le sobrevinieron se mordió los labios con toda la fuerza que pudo para no bramar a los cielos la delicia que su cuerpo sentía. Cada molécula de su esencia se agitó cuando las primeras gotas doradas comenzaron a derramarse por sus manos como un río sin fin, llenándolo todo, el aroma a eucalipto estallando en la habitación. El PLACER nublaba su cuerpo, su mente y sus sentidos.



Y tal vez fue por eso mismo, o por tener la música puesta a toda leche, que no percibió la presencia materializándose en el ático ni oyó la exclamación ahogada detrás de él.


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Cancion sonando en el ático

Cuando Lassiter se materializó de nuevo en el pasillo de su ático, lo primero que notó fue como retumbaban las paredes con las vibraciones de un tema de Amon Amarth ¿cuándo había hecho él instalar un equipo de música tan potente en su ático? No es que se quejara de la selección musical, pero le jodía que alguien estuviera redecorando su pequeña y humilde morada.



Lo siguiente que sintió fue el aroma a eucalipto impactando en el fondo de sus fosas nasales...eucalipto y sexo. Sus ojos viraron hacia el salón y avanzó los pocos pasos que le separaban de la estancia. Cuando entró en la habitación, desplazó la mirada hasta el lugar de donde precedía el aroma y en el cual la luz era succionada.



¡Mierda puta! ¿Qué estaba haciendo Jared? Avanzó un paso a un lado ,ya que el respaldo del sillón le ocultaba la visión, y lo que vio lo dejó petrificado en el sitio...y más caliente que el tubo de escape de una Harley: Jared estaba se estaba corriendo justo delante de él, y no pudo evitar fijarse demasiado en la mano y el miembro del tipo.



El jodido ángel estaba tan bien dotado como él mismo. Debía ser certificado de fábrica, porque él no sabía quién cojones le había adjudicado ese cuerpo...pero nunca se quejó. Por lo que a él le concernía, era perfecto. En todas sus facetas. Joder, se hubiera sonreído con suficiencia si no fuera porque su boca estaba demasiado ocupada jadeando ante la vista del otro ángel.



Cuando Jared se vació sobre su mano, casi sintió como él mismo clamaba por hacer lo mismo...su jodida polla se había puesto cachonda y erecta por su propia cuenta en menos de un segundo. La boca se le secó y las palmas de las manos empezaron a sudarle profusamente, un gemido entrecortado salió de su garganta, lo que hizo que el oscuro girara su cabeza hacia él. Lassiter se sintió como el voyeur que ha sido cazado in fraganti, y tragó saliva como pudo. Obligó a esa parte de su cerebro donde estaba el raciocinio a tomar las riendas de todo su caliente y jodido cuerpo, y materializó una toalla en su mano.



Iba disimular todo lo que pudiera que la visión del ángel corriéndose no le había puesto más cachondo que todas las hiedras de Storm juntas impregnando su piel. Le lanzó la toalla a la cara, lanzársela a su entrepierna le habría negado unos segundos de visión de su glorioso miembro, y consiguió decir con voz firme esbozando su típica sonrisa malévola:

- Anda...límpiate eso antes de que me manche el sofá nuevo.



Cualquier persona normal hubiera querido que la tierra se la tragara si la hubieran pillado de la manera que lo habían pillado a él y aún más en un lugar ajeno. Pero Jared no era una persona cualquiera, así que, ahora mismo, lo que quería era arrancarse la jodida parte de su cerebro a la que le hubiera parecido bien hacer aquello. Joder...Trago saliva mientras seguía la ruta de la mirada de Lassiter hasta su entrepierna cubierta de semen dorado. Sentía como el cuerpo le temblaba de ira y vergüenza, intentó moverse pero estaba manchado de arriba a abajo. Mascullando una maldición y apretando los dientes gruñó:

-Necesito algo de papel...-



Lassiter ladeó la cabeza levemente, su pelo dorado y negro deslizándose desde su pómulo a su barbilla. Mierda si el ángel le estaba empezando a caer un poco bien teniendo en cuenta la naturalidad con la que le estaba hablando tras ser pillado. Claro, que eso no iba a salvarle de que lo martirizara al respecto. Materializó justo sobre Jared uno de los rollos de papel de cocina que había sobre la encimera a la vista.

- Eso es mucho que quitar, Jared... ¿una toalla no sería mejor?



Oyó el gruñido de Jared ante golpe y se dirigió a contemplar el paisaje por el ventanal. Si se giraba se quedaría mirando de nuevo esa enorme...mira al frente Lassiter, se regañó.


- Súbete los pantalones y escúchame´, dijo aún de espaldas-tenemos trabajo.


Se había obligado a sí mismo a centrar todo su cerebro en ese trabajito , porque ahora toda la sangre de su sistema estaba en la punta de su polla. Y le dolía horrores, así que esbozó la mejor de sus sonrisas ignorando el dolor testicular.

Jared dio buena cuenta de uno de los rollos de papel y se abrochó los pantalones, agradeciendo a Dios que no era lo suficientemente nenaza como para encima ruborizarse o alguna mierda varia. Por la manera en que el ángel había actuado, era obvio que la naturalidad iba a ser la mejor manera de lidiar con él, pero el cabronazo iba a pagarle lo de los rollos de papel en la cabeza. Seh. Con una sonrisa hijaputa en la cara anduvo hasta la encimera que había en la zona de la cocina, adyacente al salón y soltó el bollo de papel manchado allí.


-No sé dónde está la papelera, te dejo el regalito aquí, ¿va?


Lassiter giró su cabeza para fijarse a lo que se refería y agradeció a dioses varios que ya se hubiera puesto los pantalones... aunque su entrepierna aún abultaba. Se obligó a fijar su mirada en la cara de Jared. Mierda, mala idea. Su liberación le había perlado en sudor el rostro y ahora imágenes de su lengua en su boca no le estaba ayudando. Miró de nuevo en el trozo de papel que había dejado sobre la encimera.

- Mira que eres guarro…ahí arriba aun no habéis llegado a la tecnología, ¿eh?-ironizó haciendo arder de repente el trozo de papel- Eso también puede hacerse con tu ropa.



Jared no fue capaz de permanecer totalmente petrificado ante la pulla del otro ángel, el bastardo estaba contraatacando...sacudió la cabeza para que el flequillo se le despegara de la frente sudorosa y anduvo hasta donde estaba Lassiter, dispuesto a darle una buena dosis del aroma de su esencia en sus manos y en su piel al capullo.



-Y bien que tenías que.... -la frase se cortó a la mitad en cuanto estuvo lo suficientemente cerca del tipo como para olerlo-¿Dónde coño has estado?



Lassiter trago saliva a medida que Jared se iba a cercando a él y se metió las manos en los bolsillos como si eso fuese a ayudarle en algo. Se auto-convenció de que podía lidiar con esto y con más y se afianzó en el lugar esperando el ataque. De manera que la pregunta lo pilló por sorpresa, pero no iba a demostrarlo.



- De eso quería hablarte...estuve indagando un poco en algo que sospecho está afectando a mi esencia, o mejor dicho a mi esencia sobre Tohrment, y como es algo que veo me afecta a mí…tú presencia me valdrá de algo, no solo para ensuciarme el ático.



Jared intentó obviar la esencia femenina en la presencia de Lassiter pero era ácido para su nariz



-No me cambies de tema, no puedes follarte a una humana del montón ¿verdad?, tienes que ir a por lo único que podría matarte, gilipollas-gruñó reconociendo el aroma de una Elemental en su piel.



‎ Lassiter se habría reído en su cara si no le hubiese afectado la preocupación del macho. Estaba cabreado y… ¿preocupado por su estado de salud? Bueno, eso era lógico, era su protegido así que debía velar por él. Ahora sí que se rió, pero interiormente, disfrutando de cada momento que sucedería a partir de ahora. Suicidare solo por ver la cara del tipo era casi tentador, pero tenía demasiado apego a su vida terrenal para acabar con ella por joder a Jared.



Con toda la tranquilidad del mundo y sonriendo de medio lado, volvió a centrar su mirada en un punto alejado sobre la ciudad y empezó

a hablar pausadamente.

-Apúntate esto en tu libreta de grano-pegado-al-culo-de-un-protegido: Prefiero el sexo acompañado que en solitario, eso en primera. En segunda, cuanto más riesgo corra durante el sexo, más interesante me parece. Tercera, prefiero las Elementales que son capaces de extraer hasta la última gota de mi esencia a las humanas, son más divertidas. Cuarta: no pienso contarte nada más de mis preferencias sexuales… podrías volver a ensuciarte los pantalones. Ahora ¿podemos volver a mi primer punto?



Jared se grabó todas y cada una de las palabras de Lassiter a fuego en la mente, daba igual cuánto tardara, se la iba a tragar una a una en algún momento u otro y él tenía toda la eternidad por delante para ocuparse de ello.



-Lassiter...-susurró para atraer la atención del ángel que ni siquiera se dignaba a mirarle. Cuando el tipo le miró se movió rápido como el rayo, cogiéndolo por la garganta y aplastándolo contra el cristal del ventanal tan fuerte que éste retumbó. Con su poder lo dejó colgando ahí y se pegó a su cuerpo.



-Mira angelucho, cómo y con quién te guste montártelo me importa una mierda y sé perfectamente que lo que me has visto hacer hoy va a perseguirte lo que te queda de vida, ¿queda claro? Pero la próxima vez que decidas irte de putas por ahí por lo menos búscate a una que no tenga que cargarme luego si te mata, eso si al menos la respetas un mínimo. Pero-bajó la voz hasta que fue un susurro ronco-si te gustan las emociones fuertes voy a contarte un secreto-lo cogió por las pelotas y apretó, mirándolo fijamente a los ojos-a mí me gusta cuando duele, ¿y a ti?



Lassiter intentaba respirar con la tenaza de Jared en su cuello ¡le tenía cogido por las pelotas de nuevo!...literalmente, esto ya se estaba convirtiendo en toda una costumbre, y que se congelara el infierno, le estaba empezando a gustar esa sensación.



Su cerebro iba a mil por hora intentando idear como zafarse del agarre al que era sometido. Besarle como la primera vez estaba descartado, el macho ya se había preocupado de cogerle bien por el cuello. Estaba en sus manos, indefenso y expuesto a todo ese manoseo. Joder pero se estaba poniendo aún más duro. Inhaló todo el aire que pudo y empezó a hablar. No le importaba si no le salían las palabras, se metió superficialmente en la cabeza de Jared, para asegurarse de que le entendía.

- Debes ser de los que recibe porque provocar dolor no es lo tuyo. Eso no es lo suficientemente duro como para que sienta algo. Seguro que puedes hacerlo mejor-se atrevió a retarle sin dejar de taladrarle con la mirada. No sabía si esto funcionaria pero maldita fuera si iba a dejarse amilanar por él. No había sobrevivido a una gran temporada en el inframundo con un umbral del dolor bajo. Ciertas cosas te curten, ya sabes.



Jared sonrió, prácticamente no lo admitiría ni ante sí mismo, pero estaba impresionado.



-Como quieras- con un pensamiento rápido evaporó la camiseta de Lassiter de su cuerpo, dejándole expuesto. Pasó la mirada por los piercings de sus pezones con deliberada lentitud-Sí, ya me he dado cuenta de que tienes aguante, pero me gustan los retos-alzó la mano derecha y dio un tirón moderadamente fuerte el pezón derecho del ángel mientras atenazaba más su garganta cortando el suministro de aire, tras unos segundos lo soltó.



La falta de aire era una sensación desagradable cuando estabas intentando aguantar el dolor. Una cabronada total. Pero esto no era todo lo que podía hacer Jared, Lassiter quería saber aquí y ahora hasta donde estaba dispuesto a llegar el ejecutor, qué límites tenía con un protegido Abrió de nuevo la boca sin saber si las palabras saldrían de ella, trataba de retener todo el aire que pudiera para la siguiente andanada.

- La próxima vez mantén más tiempo la tenaza del cuello…me has dejado respirar demasiado pronto.



Jared se sintió arder por dentro por las palabras de Lassiter, el tipo no le conocía si estaba atreviéndose a llevarle al límite de esa manera.



-Cuidado, no queremos que el muchachito salga lastimado, ¿no?-se agachó y enganchó un colmillo en el aro, tirando con más fuerza mientras volvía a cortarle el aire, esta vez más tiempo.



El hijo puta se lo estaba tomando en serio. Bien, él decidió hacer lo mismo. Aguantó todo lo que Jared le dioo, el dolor, la falta de aire...el sentirse sometido y a su merced...una sensación que creía que odiaba enormemente y que ahora estaba empezando a parecer aceptable. La hipoxia debía estar jugando ya con su tejido cerebral para estar pensando siquiera en eso último.



Tras unos segundo que le parecieron eternos, el ángel le soltó el piercing y le miró con esa sonrisa cabrona que lo caracterizaba. Lassiter intentó respirar cómo y cuándo pudo y le replicó casi afónico, jugándosela:

- Tengo uno en el glande y dos mas muy cerca...



Jared cerró los ojos con mucha lentitud mientras bufaba mentalmente. El tipo acababa de darle la información que él solito ya había imaginado en su cabeza. Volvió a abrir los ojos y los alzó hasta los suyos.



-¿Lo quieres todo en la primera cita? No lo creo-clavó los pulgares justo debajo de las costillas del ángel, hundiéndolos en sus pulmones y dio un lento y húmedo lametón a su esternón, sintiendo como todo el pecho se le estremecía. Sabía exactamente lo que estaba sintiendo: se ahogaba, quería respirar, su cuerpo se lo exigía. Pero la parte racional en él sabía que eso sólo le traería más dolor. Exquisito dolor.



Ni un jadeo, ni un gemido, ni siquiera una respiración más profunda. Lassiter no hizo nada que pudiera darle una pista a Jared acerca de lo que le estaba provocando. Dolor, sí... dolor... pero no tanto como para que no pudiera soportarlo. Había sido torturado por enemigos con anterioridad, aunque, en teoría, Jared no lo era, Y eso hacía que ese dolor fuera distinto. El que estaba dolorido como el infierno era su orgullo, el cual intentaba mantener intacto, y era lo que le permitía mantener la cabeza bien alta cuando lo que quería era bajarla.



No cejó en su empeño y contraatacó, esta vez con lo último que se le ocurrió, el reto no le había llevado a ningún lado… de nuevo, usando todas sus fuerzas habló casi en un susurro en la cabeza de Jared:



-¿Hasta dónde eres capaz de llegar para demostrar que eres superior a mí, que soy inferior a ti y que tengo que someterme por la fuerza?



Jared se paró en el acto y miró a Lassiter muy seriamente, luego retiró su poder con violencia dejándolo de pie, pero tambaleante.



-¿Poder? ¿De eso crees que va todo esto?-ladró una risa amarga y se pasó la mano por el pelo. Por un momento había llegado creer que…no, ni de coña-¿De qué cojones iba a hablarme antes?



Lassiter creía que cuando Jared le soltara se sentiría aliviado, pero lo que sintió fue una especie de vacío interior que no entendió, y que las últimas palabras del ángel sólo hicieron más confuso. Entonces ¿De qué creía él que iba todo esto? Se llevó la mano a la garganta como si así pudiese respirar mejor y sentirse más seguro. El cambio de tema le permitió abstraerse de todo aquello.





-Vísteme de nuevo y sígueme...haz tu trabajo y no te separes de mí, quiero comprobar algo...no voy decirte de que se trata, necesito una opinión objetiva. Vamos.

Jared materializó la ropa de Lassiter con rapidez y tocó su hombro para seguirle allá donde se materializara. Cuando entraron en contacto le pareció sentir una especie de corriente eléctrica pasar entre ellos, pero descartó el pensamiento. Ahora mismo, se sentía frío por dentro. La esperanza era una cabrona.



Lassiter no se sentía mejor después de todo aquello. Había creído que saldría triunfante tras conseguir que Jared le soltara, pero se sentía más como un pedazo de cosa vacía . La expresión en la cara del tipo y su súbita resignación lo habían dejado desconcertados. Además ¿ por qué le estaba afectando a él todo eso? Sin decir nada sintió el toque de la mano de Jared en su hombro y una descarga en todo su cuerpo…¿Qué coño? No quiso pensarlo, la urgencia de ocupar su mente con algo que no fuera Jared era prioritaria. Se desmaterializó sintiendo la esencia de Jared mezclada con la suya en el proceso.

Y eso, extrañamente le hizo olvidar la sensación de vacío interior ya habitual en él.






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