El amanecer no había tardado en aparecer. EL calor de los rayos del
sol en el horizonte actuaba como un reclamo para alguien como él.
Necesitaba recargarse tras una noche bastante dura. Salió a la terraza
donde ya los rayos lamían con su calor el suelo de terracota y se apoyó
en la barandilla al tiempo que dejaba que la energía del sol entrara en
su piel y la suave brisa revolviera su cabello. Como de costumbre,
sintió la energía fluir por su cuerpo mientras se exponía a la luz y,
por unos segundos, una sonrisa casi pacífica curvó sus labios.
Entonces, la brisa comenzó a cambiar, se volvió más violenta,
silbando en tornó a él. Y cada ráfaga transportaba un extraño susurro.
Lassiter gruñó al identificar lo qie se avecinaba y alzó sus defensas en
torno a él. El viento se enfureció aún más aullando gritos en sus
oídos, gritos que hacían estremecer su esencia angélica. Entre la
cacofonía de voces se distinguió una clara llamada, como la calma
después de la tormenta:
Lassiter…
El ángel ladró una maldición mientras sentía cómo la llamada lo
arrastraba muy a su pesar y pocos segundos después se encontraba en el
último sitio del universo en el que hubiera querido estar. Ni siquiera
le hacia falta abrir los ojos, tenía en su mente una clara imagen de la
morada del cabronazo que lo había convocado.
-Nos vemos de nuevo, Caído-sonó una voz sacándolo de su ensimismamiento.
Nigel observó el casi inifinitesimal temblor en la frente de Lassiter
ante el apelativo que le había dado y la llama divina en su interior
ardió con más fuerza. Nuca había sido capaz de soportar al Caído, pero
siempre había tenido suficiente cerebro como para darse cuenta de que
aunque sus métodos podían no ser de su agrado, el bastardo cumplía sus
misiones por muy poco convencional que fueran la manera en que lo hacía.
Por desgracia parecía que había perdido incluso esa capacidad...y él
no estaba para lidiar con incompetentes. Dejó pasar la pulla de
Lassiter y extendió su conciencia por el trocito de cielo que él y sus
compañeros ocupaban, llamándolos. Pocos segundos después Colin, Albert y
Byron materializaban sus presencias a su alrededor. El arcángel cerró
los ojos mientras su propia esencia entraba en sintonía con la de los
demás y captaba los sentimientos de aversión que el Caído les inspiraba.
Él mismo sentía cierta repulsión, pero, a diferencia de los demás, era
capaz de recordar una época en la que Lassiter había sido muy diferente y
una pequeña parte de él aún sentía respeto por ello. Sintió una
vibración en su ser cuando Colin se colocó unos pasos más adelante que
los demás, casi rozándole y no le pasó por alto la mirada del Caído. Con
hastío decidió ponerse manos a la obra de una vez.
-Nos estás fallando, Lassiter. El vampiro ha estado a punto de
morir...por segunda vez- expuso en un tono cortante-Tienes cosas que
explicarnos.
Lassiter tragó saliva y se preparó. No era la primera vez que se
sentía sometido a un juicio de ese tipo por sus superiores, y en cierta
manera, agradeció que los tiempos estuvieran cambiando incluso aquí.
Ahora sólo tenia a sus jueces delante vistiendo de forma anticuada,
antes hubiera tenido todo un coro de pequeños entes cantores
revoloteando a su alrededor y a esos mismos jueces habrian aparecido
ante él de forma no antropomórfica...con desagradables consecuencias
para su cuerpo material.
-Hago mi trabajo como siempre lo he hecho...así que no se qué es lo que supuestamente tengo que explicar, Nigel. -
Vió como Nigel endurecía su gesto y el aire que les envolvía empezaba
a vibrar. Estaban expandiendo sus consciencias sobre él y eso no
vaticinaba nada bueno. Lassiter se cansó de ser el chico obediente que
se espera que sea un ángel que ha sido convocado, como si alguna vez ,
en los ultimos milenios lo hubiera sido.
- ¿Realmente creeis que usando esos trucos, que por cierto, patenté y
mejoré yo, conseguireis algo de mi? No lo hizo en el pasado...no lo
hará ahora.
Frunció el ceño y afianzo su consciencia al lugar donde estaba.
-No tengo nada que ocultar, Nigel...y si dudas, mira en mí y observa la veracidad de lo que digo.
Era un desafío en toda regla. Lassiter sabía que Nigel no solía mirar
en el interior de sus subordinados, meterse en la esencia de otro ángel
no era nada agradable, y menos cuando mirabas en el interior de un
Caído, sin saber a lo que te podías exponer. Así que esperó a que él
diera la orden a alguno de los otros dos, no creía que se lo delegara a
Colin…no lo pondría en peligro de esa manera.
Las formas corpóreas de los cuatro arcángeles ante él vibraron y se
desdibujaron en el aire, peligrosamente cerca de volver a su estado
natural...y amenazando con intentar patearle el culo. Colin fue el
primero en recuperarse, echó a Nigel a un lado para pasar por delante de
él, pero éste no se lo permitió, bloqueándolo con un brazo.
-No.- ordenó imbuyendo su voz con toda la autoridad que fue capaz.
Lassiter sabía exactamente a qué les estaba retando y, obviamente, el
muy bastardo sabía que él, Nigel, era el único que podía hacerlo.
Cuando un arcángel era enviado a medrar en el mundo humano sus ojos
sufrían una curiosa transformación: sus iris y pupilas perdían todo
color cubriéndose de una neblina blanca y brillante. Ésta no era otra
que su propia esencia ángélica sirviendo como espejo hacia sus
pensamientos. De esta manera, sus superiores se aseguraban de mantener
al arcángel a raya. Pero él no era un arcángel común...entre otras
cosas, era un Caído y adentrarse en la conciencia de un Caído podía
resultar peligroso para mentes que no fueran lo sufcientemente fuertes.
Nigel apretó la mandíbula y clavó sus ojos de color indescriptible en
él. Recordaba perfectamente lo desagradable que había sido la última
vez que había hecho esto. Dio un paso hacia adelante decidido y tomó a
Lassiter por el rostro. Un choque eléctrico recorrió su brazo y se alojó
en su pecho, pero se sobrepuso. Reacomodando sus dedos sobre la firme
mandíbula del arcángel acercó su cuerpo más a él y atrajo su cara más
cerca dejando que sus ojos vagaran por sus facciones.
-Sé que estás haciendo esto a propósito, pero créeme, puedo hacerlo
más desagradable para ti que para mí.- sintió sus respiraciones. Sus
dedos se cerraron con más fuerza y subió sus ojos hasta los de Lassiter.
La sensación de frío que se instaló en su esencia fue casi
inmediata, lo envolvió en el mismo momento en que contempló los iris
completamente blancos. Conforme el contacto visual se prolongaba el
blanco pareció perder su estado sólido, transformándose en algo más
parecido a una neblina perlada que comenzó a girar sobre sí misma con
una cadencia hipnótica.
Cuando pensó que tendría que apartarse la esencia de Lassiter se
cristalizó, volviéndose lisa y reclectante como un espejo, permitiéndole
asomarse a las más oscuras profundidades del arcángel a través de ella.
Endureciéndose para lo que estaba por llegar empujó con violencia contra
la conciencia de Lassiter...fue como si un montón de hierros candentes
se clavaran en su mente, el tipo no le quería husmeando allí dentro y
se lo dejó bien claro. Con un gruñido Nigel empujó más fuerte, pero el
Caido no cedía.
Bien-pensó para sí mismo-no quería tener que llegar a esto.
Calmándose, alcanzó ese punto en su interior y extrajo fuerza de
él...más y más poder. La próxima vez que arremetió contra las defensas
mentales del arcángel éstas se resquebrajaron como si no fueran más que
mero cristal. Con un sentimiento de profunda satisfacción se adentró en
su conciencia.
Maldito cabron. Lassiter nunca pensó que fuera capaz de hacerlo él
mismo…y en ese momento juró por el padre de ambos que Nigel saldria de
su consciencia bien jodido, más que si él tuviera el cuerpo del arcangel
entre sus manos.
La sensacion de sentirse jodidamente violado cayó sobre él como una
losa, una puñetera losa de granito. Pudo sentir cómo entraba en él y se
adueñaba de todo lo que encontraba a su paso...era como si ácido líquido
le recorriera por dentro, y su cuerpo semifísico no soportó la presión.
Cayó de rodillas, en lo que supuestamente era el suelo de ese vacío
cielo. Al caer, notó un tirón interno que le atravesaba por entero y
luego un gran vacío ¡el bastardo le había vaciado! Su cuerpo se desplomó
completamente.
- Joder, Nigel... ¿tenías que ser tan meticuloso?-
Nigel soltó el rostro de Lassiter en cuanto sintió que las rodillas
del arcángel cedían. Mantuvo los ojos cerrados y concentró cada
partícula de su existencia en mantenerse corpóreo, podía sentir los
bordes de su forma mortal desdibujándose mientras su esencia angélica
clamaba libertad. Las yemas de sus dedos humeaban tenuemente cuando lo
soltó, pero una lenta sonrisa de hijo de puta se abrió paso por su
rostro.
-Jódete, Lassiter.-gruñó a pesar de que no tenía por costumbre insultar.
Rotó el cuello y sus vértebras crujieron, el cabrón no se lo había
puesto fácil. Pero había sido todo un placer notar su sorpresa ante lo
que había hecho, no se esperaba que se pusiera a la tarea él mismo. Y
ahora tenía toda la información que necesitaba.
-Eres una mayor decepción de lo que pensaba.
Sintió que sus compañeros se revolvían incómodos detrás de él,
ansiosos por conocer lo que había visto. A través del vínculo que
compartían, les pasó lo más básico, manteniéndose algunas cosas para sí
mismo. Luego se volvió hacia Colin y asintió, su amante comprendió el
gesto perfectamente.
El gesto de complicidad entre Nigel y Colin no le gustó nada a
Lassiter.Esto estaba planeado. Había caído en la trampa de su antiguo
compañero como un jodido princiante...le habia drenado gran parte del
poder que habia acumulado durante estos años al mismo tiempo que le
leía.
- Esto no forma parte de tus competencias, Nigel, ha sido personal. ¿Ya no te divierte Colin y necesitas joderme a mi también?
Apoyó sus manos en el suelo y dobló una pierna, al ver que soportaba
su peso, dobló la otra y se levantó. Se colocó bien el pelo, que ahora
caía sobre su cara. Sonrió de medio lado y atacó:
-Si me lo hubieras pedido por favor y quizas hubiéramos disfrutado los dos.-dijo dando donde sabía que más le jodería.
Nigel alzó la barbilla, no estaba dispuesto a caer en las sucias
pullas de Lassiter, se limitó a murmurar un “más quisieras...”. El aire
pareció cambiar a su alrededor, la atmósfera se espesó y enfrió...vibró
en torno a ellos conforme dos nuevas presencias se materializaban.
Colin fue el primero en tomar forma, tras él el el aire se agitó con
violencia. Las enormes alas de color negro fueron lo primero que tomó
forma. El azabache profundo como la noche parecía absorber cualquier
otro color que estuviera cerca, la luz desaparecía a través de él como
en un ajugero negro, parecía casi peligroso mirarlas mucho tiempo.
Casi de la nada el resto del cuerpo les siguió. En un rostro
masculinamente anguloso dos ojos blancos, neblinosos brillaron con una
luz casi espectral mientras el nuevo arcángel ladeaba la cabeza para
mirar a Lassiter. Unos cuantos mechones de pelo oscuro, mezclado con un
extraño gris cayeron sobre su alto pómulo y las puntas rozaron un par de
labios llenos, pero casi crueles en la forma en que se curvaban.
La figura del recien llegado provocó en Lassiter un enorme flashback
que le atravesó las retinas. Se situó en un punto de su memoria ,
aproximadamente unos mil años atrás. La imagen de Jared, enarbolando una
de las espadas Regius tras atravesar con ella a uno de los
sicarios de Luzbel le provocó la sensación de tener arena en la boca,
por no decir otra cosa. Lassiter no pudo evitar mostrar su desprecio
ante la mirada inquisidora del recien llegado.
- ¿Qué es esto, Nigel? ¿Una convencion de arcángeles hijoputas que
tienen algo en contra de Lassiter? Puedo darte una lista para ahorrarte
tiempo.-
Nigel se giró hacia los recién llegados y una sola palabra salió de
sus labios, gatillando una retahíla de recuerdos en la mente de
Lassiter:
-Jared.- el tipo se limitó a seguir mirándolo sin pestañear ni
siquiera.-Lo que he comprendido hace un momento, Caído- , siguió - es
que el trabajo que estás desempeñando no es satisfactorio. El vampiro es
importante y no creemos que seas capaz de llevar a cabo la misión que
te hemos encomendado, al menos no tú solo.-
Lassiter trago saliva o lo que hiciera su cuerpo para centrarse.
Ninguna de sus pullas estaba alterando a Nigel, lo que era algo
habitual, el tipo era frio como el hielo...como tenia que ser un
arcangel, pero lo que mas le alteró el humor fue la palabra “ solo”.
- ¿Qué quieres decir con eso de sólo? Todos trabajamos solos, no
somos una jodida familia feliz que nos apoyamos los unos con los otros,
eso es para los guardianes... a los Caídos no nos dais ni esa opción.
Así que ahora no me vengas con mensajes cifrados, soy el rey de lo
cifrado, y esta codificación me está jodiendo demasiado y. ¿Qué cojones
tiene Tohrment que precisa tanta atención?-
-Eso no es de tu incumbencia, Caído, pero juzgamos que tú necesitas...una niñera.-
Detrás de Nigel, el robusto cuerpo de Jared se movió y sus
musculosos hombros rotaron. Habló por primera vez, su voz era ronca,
profunda, inquietante...:
-No soy la niñera de nadie.-
Lassiter creyó que había oído mal… ¿Acababa de decir niñera?
-¿Una niñera? Joder Nigel, sabía que querias joderme, pero
esto...degradarme a Caído no fue suficiente para ti, arrancarme la mitad
de mi esencia tampoco, cambiarme por Colin no fue suficiente, no, ¿
tienes que colocarme a uno de mis reclutas como supervisor? ¿ Por qué no
lo haces tú, Nigel?
La mirada de Lassiter era nuclear, lava fundida a punto de salirse de
las orbitas. El blanco de sus ojos ahora parecia mas el amarillo del
sol, el sol a punto de explotar.
-Cuando cogí el trabajo no parecía que a nadie le importara un
vampiro de tres al cuarto medio muerto en medio de un bosque, de hecho
nadie quería el trabajo. El alma de su shellan tuvo que golpear varias
puertas...y ahora me colocas un supervisor porque según tú no doy la
talla, es asqueroso.-
Fue como si una onda de frío ártico lo golpeara en pleno pecho,
probablemente el efecto hubiera sido mucho más tenue si Lassiter hubiera
estado en plenas facultades, pero en el estado en que Nigel lo había
dejado, le hizo tambalearse. Jared avanzó solo un paso, sus movimientos
eran casi felinos en su gracia, depredadores.
-No sé quién mierda te crees que eres, pero yo SIEMPRE hago mi
trabajo, así que disfrutaré pateándote el culo todo lo que haga falta
para que hagas el tuyo-gruñó.
Lassiter no se movio ni un pelo, aunque el barrido de energia del
nuevo le había alterado parte de su estructura molecular . Se preocupó
mucho de que sus ojos se clavaran en los de Jared, y no desvió la mirada
mientras hablaba.
- No hablo contigo, estoy hablando con Nigel.-le ignoró y volvió su
mirada hacia los otros cuatro- Estoy esperando una respuesta.-
Las alas de Jared batieron una vez más mientras daba otro paso.
-Pues ahora eres asunto mío…- Nigel le paró colocando una mano a la altura de su pecho, pero sin llegara tocarle.
-A partir de ahora-, explicó- responderás ante Jared por cada
decisión que tomes. Cambiar al vampiro de guardián sería
contraproducente, ya se ha acostumbrado a tu presencia. Pero ahora
queremos asegurarnos de que se mantiene de una pieza, ¿entiendido?-miró
tanto a Lassiter como a Jared , que aún cruzaban miradas, dejando claro
que el mensaje iba para ambos.
Lassiter se mordió la lengua fuertemente. Esta lucha estaba perdida.
La decisión estaba tomada y podía ver en los ojos de Nigel, que ni con
aunque tuviera todo el tiempo del mundo, lograría revocarla. Apretó
fuertemente los puños y dio un paso hacia atrás. No queria seguir
manteniendo esta conversación esteril, en la cual él no pintaba
absolutamente nada, auún siendo el protagonista. Esto significaba ser un
siervo de Dios, un jodido ángel de clase baja: aceptar y someterese.
- ¿ Algo mas que añadir?- desafió, esperando que, al menos, Nigel
respondiera podría liberar la rabia contenida que ahora sentía.
-Sí, algo más-la sonrisa cabrona volvió a aparecer en la cara de
Nigel que miró hacia Jared-mantenme al tanto.-Luego, el arcángel dio un
palmada y desmaterializó sus culos de su espacio de cielo hasta el ático
desde el que había convocado a Lass.
Jared miró a su alrededor solo unos segundos antes de alzar la mirada
al techo de la habitación con expresión asesina mientras recibía un
último mensaje mental de Nigel:
No le pierdas de vista, te quiero cada segundo del día con él, hay mucho en juego. Cerrando los ojos y aceptando lo que le tocaba, miró hacia Lassiter que parecía totalmente desconcertado
-¿Qué?-gruñó
Lassiter estaba cabreado...muy cabreado y al verse en su ático, se
desinhibió totalmente y se lanzó en dirección al salón, ignorando a su
acompañante. Nigel le habia jodido de todas las maneras
posibles...bueno, no de todas. Y así estaba bien, porque de otra manera,
se vería obligado a cercenar parte de esa ropa tan bien cuidada de la
que hacía gala el arcángel, y eso le costaría su esencia.
Recordó las largas horas en la mansión de los vampiros y se le
contrajo el estómago. La presencia del otro ángel a su espalda hizo que
encima le entraran nauseas .Se dirigió directamente al mueble bar que
nunca usaba y sacó una botella. Se sirvió un vaso del líquido y se le
bebió de un trago. Luego sirvió otro y lo dejó en la encimera mientras
él bebía directamente de la botella. El ángel oscuro lo miraba con los
ojos entrecerrados.
- ¿Que? ¿No eras mi grano en el culo? Pues empieza a acostumbrarte…ése es para ti.-
Jared contempló a Lassiter más detenidamente, desde el largo pelo con
mechas negras hasta la multitud de piercings...al menos los que podía
ver por lo que intuía. Lo analizó todo lo pudo con lo poco que estaba
viendo, le gustaba saber lo más posible de sus misiones, pero por la
pinta de duro del tipo que tenía delante, las cosas no iban a ser tan
sencillas. Se removió inquieto en la habitación desconocida, nada
contento ante el prospecto de todo el tiempo que le quedaba por pasar
ahí...a menos que las cosas se torcieran.
-No soy tu grano en el culo, ángel.- anduvo hacia él y levantó el vaso -¿Qué cojones es esta mierda?
Lassiter se dió la vuelta y miró a Jared. El angel estaba mirandolo
con el ceño fruncido y su voz habia sido grave, nada que ver con la voz
aguda y celestial que los de su clase tenían. No lo recordaba así.
-Sirope de Arce. Te recomiendo que te lo tomes... Yo al menos
necesito chutarme con algo porque hoy el día ha sido bien jodido y
tenerte aquí sólo me lo recuerda.-vió de refilón como el tipo levantaba
una ceja, cogía el vaso y olía el interior.
- No tiene níquel , tranquilo.Si lo tuviera estaría ya muerto.
Y le dió otro buen trago a la botella de Sirope. Sirope, ojalá su
raza fuera sensible al alcohol, porque lo único que quería ahora era
sentir esa sensación de embotamiento y felicidad que deja el licor
destilado en los cerebros humanos, y en algunos vampíricos. Pero el
sirope era un buen sustituto, un chute de azúcar directo a su cerebro y
lo dejaba contento durante horas. Observó a Jared dejar el vaso intacto
en la encimera. Lassiter sonrió sarcásticamente:
- No te fías...haces bien en no hacerlo-sus ojos brillaron -Así que ahora eres mi jodida niñera, ¿no?
Lassiter atrapó el vaso que Jared había desechado y se lo bebió.Cómo
le gustaba burlarse del nuevo. Ahora sí que empezaba a sentirse un poco
mejor, al menos no estaba tan cabreado.
- Bueno , ahora al menos se lo que siente mi Tohrmentor conmigo
pegado a su culo...- torció la boca en una sonrisa malévola.-Tendremos
que ir pensando qué mote ponerte…Jared es demasiado popular últimamente,
figuras en un montón de libros de novelas eróticas.-le picó.
Jared permitió que los comentarios le pasaran por encima sin
molestarse en contestarle. El tipo estaba largando como si fuera un
disco rallado, ocupando su mente para evitar enfrentarse a la situación
que estaba viviendo....sacudió la cabeza mentalmente, le recordaba a sí
mismo, hace muuucho tiempo. Claro, que no era como si fuera a dejárselo
saber a Mister Alfiletero. Guardándose su humor macabro para él se
dedicó a dar vueltas por la cocina del ático.
-El hecho de que leas esa mierda humana-comento como si nada-dice mucho de la situación en la que estás.
Sabía que no debería haber hecho ese comentario, su filosofía era:
Mantente al margen. Cuanto más disociado estuviera de los seres a los
que lo asignaban mejor, pero Lassiter...había escuchado muchas cosas
sobre él y la mayoría no eran buenas, pero, después de todo, no era
como si él estuviera lleno de virtudes tampoco.
Lassiter torció la boca en una mueca que enmascaraba su desagrado.
- Asi que juegas al papel de ángel borde, tienes mucho que aprender
al respecto. – lo observó segur con su recorrido ignorándolo. Al final
lanzó un bufido.- Demasiado tiempo en las alturas...- dijo elevando sus
ojos a un cielo imaginario- Esto es la jodida Tierra ¿recuerdas? Aquí
los humanos y también los vampiros tienen libre albedrío...no como
nosotros, que debemos seguir las reglas de papi.-
Tampoco era del todo cierto, Lassiter había incumplido bastante esas
reglas, no era un Caído justamente por haberlas seguido al pie de la
letra. El sarcasmo hoy no era su fuerte porque Jared seguía ignorándolo
impertérrito.
- Veo que seras una sombra aburrida.
Se cansó ya de tanto monólogo y decidió irse del ático, a ver que tal andaba su protegido.
- Y hazme el favor de que nadie te vea..asi vestido vas a arruinar mi reputación-
Jared recorrió la figura de Lassiter con la mirada mientras éste
comenzaba a desdibujarse. Rodando los ojos se desmaterializó
directamente delante del ángel.
-No estoy aquí para hacer tu mierda de vida más divertida, sino para
que la hundas aún más en la mierda-dijo tal y como tenía planeado.
Clavó en él sus pupilas de plata sintiendo como su esencia se agitaba
cuando sus miradas entraron en contacto. Con una maldición silenciosa,
desvió la mirada y apretó los dientes. Sabía que debía mantener en
contacto visual al mínimo posible, esos ojos que les habían dado a
ambos...era difícil mantener tus secretos cuando eran como malditos
espejos. Le dio la espalda, confiado de sí mismo y fue a apoyarse a la
barandilla, deseoso de contemplar el paisaje.
Lassiter se equivocaba, Jared echaba de menos las alturas. Llevaba
confinado en la Tierra más tiempo del que podía recordar, su esencia
angélica ansiaba el aire como su cuerpo mortal el agua, pero le era
denegado....como tantas otras cosas. Pero por eso mismo se tomaba tantas
otras libertades. Se dedicó una sonrisa torcida a sí mismo mientras
volvía su mente tan solo dos noches atrás: las velas negras, el sudor,
el olor a sexo...y sangre. Su cuerpo se estremeció casi
imperceptiblemente mientras sentía como su perfume florecía a lo largo
de su piel por efecto del recuerdo. Sabía que su esencia estaba
haciéndose más perceptible y que debía estar absorbiendo la luz a su
alrededor como un puto agujero negro. Mejor, que su "protegido" se
enterara de con quién estaba tratando.
Lassiter profirió una maldición. Jared acaba de interrumpir su salida
del ático con su numerito de “ soy el cabrón más grande del mundo y he
venido a Joderte la existencia”. Estaba metido en un pozo de mierda , se
dio cuenta de repente, mascando las palabras que Jared había soltado en
menos de un segundo. El ángel oscuro no estaba aquí para supervisar su
trabajo, estaba aquí para asegurarse de que no lo hiciera.
¡Jodido cabrón de Nigel! ¡Jared era un ejecutor! Puesto en sus
mismísimas narices y con su pleno consentimiento...no es que él hubiera
podido negarse a la decisión de Nigel,el bastardo era ostentosamente mas
poderoso que él, pero podría haberse negado y haber terminado con todo
de un plumazo. Como si Lassiter fuera de esos que hacía las cosas
fáciles...nah, él era de los que las hacía triplemente complicadas, así
que el resultado hubiera sido el mismo, pero al menos hubiera podido
escupirle a la cara a Nigel todo lo que pensaba de él.
Ahora se sentía engañado y utilizado, y lo que es
peor...reemplazable. Y eso dañó su Ego...un poquito, después de todo,
tenía Ego suficiente para ser dañado y al segundo seguir intacto. No se
dejaría ejecutar sin enseñar los dientes. Sonrío para sí mismo. Se le
estaban pegando más cosas de los colmilludos de lo que él había creído.
Ya no tenía dudas de la naturaleza oscura del ejecutor al ver como
era capaz de succionar la luz que había a su alrededor, aspirando toda
la energía circulante. Pero a través de ello también era capaz de darse
cuenta de que Jared estaba tan anclado como él a mundo material. Linda
sorpresa y prometedora. Eso quería decir que también tenía debilidades y
si conseguía descubrir cuáles eran, quizás pudiera terminar con él
antes de que él finalizara su trabajo.
Lassiter observo la figura que le daba la espalda. Jared había
cambiado mucho, eso halo de oscuridad y vacío que ahora le envolvía no
estaba presente cuando ambos se conocieron.
Recordó la figura del joven ángel, comandando unas cohortes de sus
soldados, girándose hacia él, esperando sus órdenes, apremiándole a
decidir qué cohorte sacrificaba en esa estúpida guerra. Una de tantas
decisiones que le llevaron al límite de todo.
Nunca hubiera pensado que aquel joven y recto comandante que
irradiaba tanta luz, iba acabar con una esencia tan sumida en la
oscuridad. Cómo alguien así terminaba siendo un ejecutor, era la
pregunta del millón. Porque tenía que serlo, tenía que ser un
ejecutor...Pero no iba preguntárselo, si Nigel creía que Lassiter no
debía saberlo, tener ese conocimiento sería algo que le aventajaría o
podría inclinar la balanza en un momento dado, era una alteración en la
perfección y pulcritud del juego del Jefazo...o no. Empezó a dolerle la
cabeza, o lo similar que le podía suceder a los ángeles si hablábamos en
términos terrenales.
Jared salió de su ensimismamiento cuando sintió la fría cólera del
ángel detrás de él. Se sonrió mentalmente, el tipo había picado.
Sorprendentemente, había sido fácil de engañar, pero eso se debía al
odio que se profesaban él y Nigel. Se preguntaba qué carajo habría
pasado entre esos dos para que se detestaran de semejante manera. Por el
momento, él había hecho lo suyo: Lassiter se creía que el Gran Jefe lo
había enviado a darle por culo y por ende se esforzaría el doble en su
trabajo lo cual le permitiría ver de qué estaba hecho. Siguiendo ése
hilo de razonamiento sus pensamientos tomaron un camino mucho más oscuro
mientras recordaba las últimas palabras...bueno, órdenes de Nigel: No
juegues con él, no te encariñes con él, ya sabemos como eres. Vigílalo,
sácale todo el partido que puedas y si juzgas que es inservible, haz el
favor de librarme de un bulto innecesario. Jared despreciaba la idea de
acabar con otro ángel y Nigel y su panda de lameculos lo sabían. Por eso
siempre lo enviaban en misiones por el estilo y se había convertido en
el mejor en lo suyo. Sacudió la cabeza y se dio la vuelta para
enfrentarse a Lassiter que se masajeaba las sienes con los dedos .
-¿Qué cojones te pasa?
-¿A mí? qué cojones te pasa a ti, querrás decir.
Lassiter evito el contestar la pregunta y lanzó otra a modo de
distracción. Jared le estaba empezando a poner nervioso. Y necesitaba
que su mente tomara las riendas de todo esto. Intentó focalizar la
atención en la situación y no en ellos. Pero tenía que dejar las cosas
claras. Se materializó justo enfrente de él, invadiendo totalmente su
espacio personal y a escasos milímetros de su cara. El arcángel no
retrocedió un centímetro ni movió un músculo, parecía que lo esperara.
- Dejemos algo claro-, explicó Lass-yo no he pedido esto. No te caigo
bien, tú no me caes bien a mí tampoco. Tu simple presencia me provoca
urticaria...así que no finjas que te preocupas por mí, ni nada parecido.
Eres mi sombra, estupendo, pero mantente a distancia, bien lejos e
invisible a poder ser.
Jared se petrificó ante el asalto a su espacio personal a pesar de
que odiaba que la gente se acercara tanto. Haciendo uso de toda su
fuerza de voluntad decidió dejar al ángel boquiabiero...atacándole de la
última manera que podría esperarse. Acercó su rostro más al de él y
desplazó sus ojos por su rostro, evitando sus ojos.
-Y dime, ¿dónde te doy urticaria exactamente?
Lassiter casi saltó ante el acercamiento del ángel oscuro. Casi. La
que saltó fue una parte de su anatomía que él no se esperaba, la muy bastarda. Entrecerró los ojos.
- Por todo el jodido cuerpo… ¿estamos? Mantente alejado de mí….-pero
no se movió, es más, estaba prolongando esta situación y de repente
empezó a oler a eucalipto. Joder.
Jared ladeó la cabeza, realmente se había esperado que el tipo
retrocediera, pero estaba aguantando y él no pensaba hacer menos.
Armándose de valor y dispuesto a hacer que Lassiter estuviera lo más
incómodo posible le dedicó una sonrisa torcida.
-Eso es un montón de piel picándote. ¿Estás seguro de que quieres que me aleje? ¿No necesitarás a alguien que te rasque?.
Lassiter estaba inmóvil en el sitio, más que nada porque si se movía
no se atenía a las consecuencias de lo que haría. El aroma a eucalipto y
a noche que emitía Jared estaba profundizando demasiado en sus fosas
nasales, estaba enviando sensaciones a su cuerpo largo tiempo olvidadas.
Mierda con eso de no hacer ascos a nada, machos o hembras….éste era un
angel y ademas un ejecutor, y hetero seguro y… ¡¿por qué cojones
siquiera estaba plantéandose algo así?!
- Deja de decir sandeces y mantente alejado,no eres mi tipo. Eres mas
del tipo de Nigel...quizás él quiera que le rasques.-ladró.
Jared aspiró el aroma a cedro y sintió que TODO su cuerpo se volvía
de piedra, pero no fue tan idiota como para mirar entre sus piernas. Así
que estaba poniendo cachondo al angelito, vaya, vaya, eso sí que no se
lo esperaba.
Estaba a punto de soltar algo de lo que se arrepentiría cuando las
palabras de Lassiter cortaron hondo en su alma, enviandolo a tiempos que
no quería recordar. : " Eres mas del tipo de Nigel..." Con un poderoso
impulso acorraló al tipo contra la barandilla dando una mierda por si
sentía su polla dura contra sus cuádriceps.
-Cierra la puta boca antes de que te arrepientas-gruñó.
Lassiter pasó de la estupefacción a la satisfacción en medio segundo
al ver que había conseguido una reacción del Hombre de Hielo…y una que
no se esperaba. Una sonrisa torcida se dibujó en su cara al tiempo que
se dejaba aplastar por el cuerpo de ángel. Joder, su polla se puso tan
dura como una barra de hierro en cero coma tres milisegundos.
- ¿Ésta es tu idea de un acercamiento romántico? Te dije que no me
ponías, eres demasiado angelical y encantador.-ironizó- Me van más
fuertes…y femeninas.-básicamente estaba mintiendo como un bellaco, pero
maldito fuera si iba a dejarse arrastrar por la lujuria en ese momento.
Jared sentía una masa tan confusa de pensamientos en su cabeza que
los empujó todos a un lado y dejó que el cuerpo lo guiara. No solía
hacerlo muy a menudo...pero el resultado siempre era como mínimo
interesante. Y resultaba que la emoción dominante en su cuerpo ahora
mismo era la Lujuria. Dirigió la mano derecha al cuello de Lassiter y lo
ladeó mientras acercaba sus labios a su oído, la izquierda, la posó con
firmeza sobre la dura erección del ángel
-¿Hembras? Yo no estaría tan seguro...-
Lassiter casi estalló en el momento que sintió esa mano sobre su
miembro y esa voz susurrándole al oído ¡maldito hijo de puta! El tipo
estaba jugando con él. Agradeció al cielo que algo de cordura fluyera
por la papilla que era ahora su cerebro en medio de la maraña de deseo
que lo gobernaba. Pero a este juego podían jugar dos. No se lo pensó dos
veces y giró su cabeza tan rápidamente que Jared no pudo ni reaccionar y
se abalanzó sobre él, atrapando sus labios con lo suyos y agarrando
fuertemente su cabeza por la nuca. Invadió su boca son su lengua y
mordió su labio inferior con los dientes. Un reguero de sangre plateada
empezó a caer por la comisura del labio del ángel, que se apresuró a
lamerlo.
Jared gimió. Sé cago en todos los serafines del cielo por haberlo
hecho, pero Gimió. Un sonido animal abandonó sus labios cuando la lengua
de Lassiter invadió su boca con la fuerza de un camión despojándolo de
la poca cordura que le quedaba.Hizo lo único que su cerebro le pidió
agarrarse más fuerte al tipo...y fue a ser que tenía buen asidero en
entre sus piernas.
Con un movimiento rápido de muñeca colocó la mano de manera que
pudiera agarrarle a través de los pantalones y puso los ojos en blanco
cuando lo sintió duro y despidiendo calor a través de la tela. Esto no
tendría que estar pasando lo sabía, pero el bastardo tenía algo...algo
salvaje y a él nunca le habían importado un carajo las reglas de Nigel.
Lassiter estaba a punto de explotar cuando algo en su cerebro le
devolvió a la realidad. Un ejecutor le tenia cogido por las pelotas literalmente,
con su lengua en el gaznate ...pero cogido por las pelotas. Se separó
abruptamente de Jared y echó su cabeza hacia atrás. Todo esto le estaba
costando un esfuerzo sobrehumano, pero él no era humano después de todo
¿no?
- Te dije que te mantuvieras alejado... ¿es así como controlas a tus
protegidos? ¿Provocándoles y llevándoles al límite? Buen punto.-
Jared salió del trance en cuanto los labios de Lassiter se separaron
de los suyos y jadeó para coger el aire que no sabía que había estado
reteniendo
-Creía...que no necesitabas que te protegieran...pero puedo protegerte de mí si así lo deseas.-
Lassiter reunió fuerzas y se deslizó hacia un lado, saliendo de la
prisión en la que el cuerpo de Jared le tenía… ¿retenido? Ni siquiera
quiso mirarle, sabía que si lo hacía empezaría a seguir con sus ojos
cada centímetro de su cuerpo y así como estaba de excitado era mejor que
no lo hiciera. Esto era un pulso y habían quedado en tablas. No le
gustaba sentirse manipulado y Jared le había manipulado, detectando una
de sus debilidades y explotándola.
- Mantente alejado de mi... ¿Me has oído? -intentaba recobrar el
aliento y la cordura. Su polla aún palpitaba en sus pantalones y clamaba
por liberarse.
Jared le observó con lo que tenía claro quer era una mirada
depredadora en sus ojos plata y estaba seguro que al cabrón le estaba
gustando. Acababa de darle una vuelta interesante a su misión y las
cosas no iban a quedarse así...aunque lo dejaría por hoy. Con deliberada
lentitud, llevó su mano a la delantera de sus pantalones y se reacomodó
a sí mismo.
- Claro...todo lo alejado que pueda-dejó la frase en el aire unos
segundos-aún tengo que estar…pegado a tu culo, por así decirlo-dijo
deleitándose en el doble sentido- Órdenes de arriba.-
Lassiter se sintió como se debian sentir las hembras acosadas por los
machos con una polla por cerebro. Y entonces sí levanto su mirada y se
enfrentó a los ojos del ángel oscuro. Él ya no proyectaba lujuria,
ahora estaba tan cabreado que lo único que quería era partirle la crisma
al jodido Jared. Pero eso implicaba acercarse a él, lo cual era lo
último que quería hacer. Sin bajar la guardia y taladrándole con la
mirada sólo dijo:
- Eres un bastardo arrogante...No me sigas ¡ni se te ocurra intentarlo!
Y sin darle tiempo a responder se desmaterializó. Enmascaró su presencia, eso al menos le daría un par de horas de intimidad.
Jared gruñó al sentir lo que el otro ángel hacía, pero decidió
dejarle en paz, suficiente tenía con lo suyo. Volvió a entrar en el
ático y se dejó caer en el primer sofá que pilló, rememorando la
escena...Vale, si quería que el mástil de barco que tenía por polla se
calmara más le valía cambiar de tema. Pensó en la expresión de Lassiter
unos segundos antes de que se desmaterializara: el enfado. Bien, su
trabajo consistía en llevar al tipo al extremo y ver cómo respondía.
Pero lo que nunca imaginó, fue que el ángel también fuera a llevarle a él al extremo.


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