lunes, 7 de mayo de 2012

Escena VI.




El calor en su cara lo despertó. Sus párpados se negaban a abrirse , pero Lassiter les dio la orden de hacerlo. El calor del sol era algo precioso como para no disfrutar de ello plenamente.






Cuando abrió los ojos la luz lo deslumbró un poco, el sol estaba ya alto así que el amanecer hacía horas que había pasado. Se revolvió sobre el diván y se enderezó esperando algún tipo de dolor. Nada. Se miró a sí mismo y vio que su piel ya había cicatrizado... Había dormido más de lo que pesaba.






Se maldijo por haber dejado que su cuerpo entrara en ese estado de hibernación. Las heridas en su cuerpo material debían haber sido considerables para que la consciencia le hubiera abandonado tan profundamente.








Se sentó en el diván y dejo caer sus piernas a los lados, colgando, colocando el peso de su cuerpo sobre sus brazos estirados. Rememoró las horas pasadas ...y maldita fuese, Jared volvía a ser el protagonista indiscutible de sus pensamientos. La paliza que le habían dado había sido de órdago, pero, interiormente, sabía que se la merecía.






Se frotó la cara con las manos intentando descubrir qué coño pasaba con él y qué estaba tan mal en su cerebro como para no haberse librado de la Jared-idiotez que le atenazaba. Comprobó que su cuerpo estaba en perfectas condiciones tensando y destensando los músculos.






De repente levanto su cuello y se tensó al notar cómo se materializaba a su espalda aquel que estaba intentando sacar de su cabeza.






Jared sintió el despertar de Lassiter en el mismísimo tuétano de sus huesos. La chispa dorada prendió de dentro hacia afuera, calentando primero Su sangre y luego su piel. Se pasó la mano por la cara mientras se incorporaba en la cama de la habitación del Caído. No había querido irse muy lejos una vez dejó al ángel dormido en el sofá.






Sí, los de su clase era duros de matar, pero las heridas de Lassiter habían sido bastante graves y J no era de los que abandonaban a sus protegidos en los momentos de necesidad. Por muy gilipollas que éstos pudieran haber sido. Y sí, joder, estaba preocupado por él.






Con un suspiro se materializó detrás del diván. Intuía que tenía un aspecto terrible: sentía el pelo despeinado, la barba de tres días le pinchaba y su camisa...mejor no hablar de su arruinada Calvin Klein.






-Buenos días, Bella Durmiente-dijo con voz rasposa.






Lassiter giró su rostro hacia Jared dejando que su pelo cayera sobre sus ojos, el timbre de esa voz había hecho vibrar todas sus moléculas...de nuevo. Se dio suficientes ostias mentales en menos de un segundo como para atontar al más pintado. Se aclaró la garganta y decidió encarar el nuevo día de la forma más cordial posible. Mal le pesara, le debía su pronta recuperación al oscuro. Incluso podría decirse su recuperación a secas. Pero no iba a dejar de ser él mismo sólo por gratitud. Tohrment le había dado clases intensivas de eso.


Buenos días, Príncipe encantado-le miró de arriba abajo y sonrió de lado- ¿Dónde te has metido? Tienes una pinta penosa, ¡estás hasta peor que yo!-rió al ver como Jared rodaba los ojos- ... Eso sí, el radar te funciona de coña, acabo de abrir los ojos.


Jared se pasó los dedos en el pelo en un mal intento por ponerle algo de orden y solo consiguiendo ponérselo peor. Se frotó el puente de la nariz mientras su piel también absorbía los rayos del sol que entraban por el ventanal aliviándola.






-Hazte a un lado, también necesito recuperarme un poco, ¿cómo te encuentras? ¿Mejor?-lo repasó con los ojos, el tipo se veía MUCHO mejor, demasiado casi. Bastardo.






Lass frunció el ceño ante la petición de Jared ¿pretendía sentarse con él en el diván? Le miró de arriba abajo y aunque su aspecto era desaliñado, vamos el típico de recién levantado, camisa arrugada, pantalón arrugado...su cerebro visualizó claramente el cuerpo que había debajo.






Cojones, ya estaba su enorme miembro dictando las ordenes por la mañana. Anda que no notaba su segundo cerebro pulsando en el pantalón, algo normal siempre que se dedicaba a absorber los rayos del sol. De manera que entre que era por la mañana y que el sol estaba calentando su piel cálidamente...su miembro estaba respondiendo totalmente erecto y duro, como siempre hacia en esas circunstancias. Sus mejores sesiones de sexo las había tenido en esa terraza que ahora tenía ahí delante...con el astro rey potenciando las sensaciones.






Encima de todo eso… tenía al cuerpo que volvía su mundo del revés a escasos centímetros. Con un esfuerzo mental focalizó todos sus pensamientos al estado en el que había quedado la noche anterior, un cabreo monumental.” Ya vuelvo a pensar con la polla en vez de con la cabeza" se dijo un par de veces mientras Jared se sentaba delante de él, quedando ambos perpendicularmente, muy cerca. Podía olerle de nuevo, el aroma a eucalipto no ayudó en nada. Mierda Puta...iba a reventar los pantalones y eso que eran de cuero. Tenía que hacer algo para evitarlo. Se levanto de un salto del diván intentando que Jared no viera su entrepierna y se dirigió a su escueta cocina.


Lo ideal para acompañar este momento es un Juan Valdés bien caliente–dijo mientras le daba la espalda al oscuro y de reojo veía que fijaba su mirada a través del cristal del ático.- Es una costumbre mortal muy placentera...- ¿había dicho él ese adjetivo? ¿En que estaba pensando?


Jared rió por lo bajo ante el comentario de Lassiter y se encogió de hombros.






-Si supiera qué carajo es eso-se dio la vuelta lo mínimamente posible para ver al tipo dirigirse con determinación hacia la cocina del ático ¿qué mierda estaba pasando aquí? Podía sentir la vibración de la esencia del ángel en la suya y sí, estaba cabreado de cojones, pero no parecía que fuera solo eso y...joder. Su fino sentido del olfato había captado claramente como su aroma natural se intensificaba levemente.






Hola, muchachote. Su polla saltó en sus pantalones como impulsada por un resorte, hasta el punto de que dio un respingo por lo exagerado de la reacción. ¿Estaba empalmado? ¿Por un ángel al que ahora debería estar azotando como a un niño pequeño por su comportamiento de la otra noche? Mierda, pensar en azotarle no había sido buena idea. Sus pelotas se tensaron. Y lo peor de todo era que estaba duro por culpa del tipo OTRA VEZ.






-Mierda-masculló.


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Mientras preparaba el café, Lassiter intentaba desviar su atención de lo que percibía en el salón. Pero era tarea imposible: oía, olía, sentía las vibraciones en su cuerpo, sabía perfectamente cada movimiento que estaba ejecutando Jared. El levantarse para preparar café no había servido de mucho, pero al menos podía aparentar normalidad.






Cuando terminó, llevó las dos tazas de café una en cada mano hasta el lugar donde Jared estaba esperando sin importarle que estaba descalzo y su camisa había desaparecido. Las gasas cubriendo las heridas se veían limpias y no veía el momento de quitárselas.






Cuando llegó a su altura le tendió una de las dos tazas mirándolo fijamente. Él extendió su mano aceptando el ofrecimiento un tanto perplejo. Por mucho que le hubiera dado órdenes a su cabeza mientras estaba en la cocina de ser hostil, de sentir la misma rabia de anoche, la furia... no podía. Algo no le dejaba y le embotaba la cabeza y hacía hormiguear toda la piel de su cuerpo. Y el pantalón de cuero seguía apretándole en los huevos, ahora más tensos que nunca.






Se sentó en silencio a su lado, de cara al sol. Miró de soslayo y sonrió un poco ante la imagen que los dos ofrecían. No sabía cómo el diván estaba aguantando el peso de ambos, que ocupaban la totalidad de la poca longitud del mueble. Tuvo unos deseos irrefrenables de levantar la mano para peinar el remolino de pelo negro de Jared, pero gracias al cielo se contuvo a tiempo. Mala idea, muy mala idea. Se concentró en la taza que tenía delante y en la visión de la ciudad, ahora en todo su apogeo de actividad.






-No me apetece pelear, Jared...de verdad que no. Me estaré volviendo viejo de repente- le dio un sorbo al brebaje que había preparado. Era una costumbre mortal, pero se había acostumbrado a ella después de pasar tanto tiempo entre mortales, no por el sabor amargo del café, sino por lo que implicaba siempre un momento así. Alrededor de una taza de café había resuelto muchas de las tribulaciones a las que se había visto sometido como guardián.






-No voy a entrar en quien tenía razón anoche...- tenía bien claro que él-...pero ahora mismo no tengo ni cuerpo ni mente para pelear contigo-tomó otro sorbo- Quizás después del café- dijo elevando una ceja y sonriendo*- esto levanta a un muerto. Pero ahora mismo...no.






Jared ladeó la cabeza ligeramente mientras observaba a Lassiter sorber su café serenamente.






-Dime la verdad, alguno de los puñetazos te llegó a la cara porque esta recolocación neuronal es muy repentina-le dedicó una sonrisa deslumbrante-Yo tampoco tengo ganas de pelear-tomó un sorbo el mismo, deleitándose en el amargor mientras pensaba en cuántos niveles era cierto lo que acababa de decir. Por Dios, ¿cuántos siglos llevaba peleando? ¿O eran milenios? -¿Crees que nos estamos haciendo viejos?-preguntó mientras se estiraba despreocupadamente, echando las piernas por encima de Lass.






Lassiter miro las piernas de Jared sobre encima de él, tragó saliva, otro sorbo de café y fijó la vista al frente. Rezaba porque no notara el abultamiento en sus pantalones.






-Somos viejos, Jared. A todos los niveles si nos comparamos con los mortales, pero jóvenes de necesidad comparándonos con nuestros mayores. El asunto es si nos sentimos cansados-se recostó hacia atrás contra el respaldo del diván, teniendo cuidado de no derramar nada de liquido de su tasa.


-¿Te sientes cansado, Jared? Yo la verdad es que no...al menos creo que aún no. Pero si no querer pelear contigo es sentirse cansado o viejo, pues entonces tendré que afirmar que sí: estoy viejo-sonrió de lado, estaba sorprendido por la poca ironía y/o sarcasmo del comentario. Definitivamente algo se había roto en su cráneo la noche anterior.


Jared sacudió la cabeza ante la reflexión de Lassiter y sonrió sobre el borde de la taza.






-Parece que ese vampiro tuyo hizo todo el trabajo que me quedaba por hacer en tu cerebro, Caído-se reacomodó la aún incipiente erección en el pantalón sin disimulo-Supongo que si tú no te sientes cansado, yo tampoco debería, al fin y al cabo llevas más tiempo en esto que yo. Aún así… el trabajo que he hecho últimamente no ha sido justamente agradable-soltó una carcajada algo amarga-Y mírame, contándole mis cosas a un tipo al que me habían mandado a matar, salvándole el culo y follándomelo-lo taladró con la mirada para ver cómo encajaba el comentario.






Lassiter levanto una ceja y sonrió de medio lado.


¿Así que reconoces que viniste aqui para matarme?- sus ojos se deslizaron por suspantalones hasta la muy abultada entrepierna de Jared, lo que la suya propia se engrandeciera.- Al menos la paliza que recibí ayer noche ah servido para algo.


El ceño de Jared se oscureció, su voz bajó una octava.






-Nadie toca a mi protegido. Así que deja de ponerte en esas situaciones o la próxima vez los que te ataquen no saldrán tan bien parados. Además, si alguien tiene que matarte, seré yo-su tono no dejaba muy claro a qué clase de "muerte" se refería. Bebió el poco café que le quedaba riendo.






-No te ofendas Jared, pero tratas a tus protegidos de forma muy especial. Y no me


refiero al sexo-frunció el ceño intentando mantener la distancia mental con el comentario que iba a hacer.


-He tenido sexo con algunos de mis protegidos también. Es sólo sexo y punto. Me refiero al resto. ¿No eres guardián desde cuándo?- carraspeó - ¿O quizás el hecho es que yo no soy un protegido como los demás?


Jared enarcó una ceja ante la pulla.






-Míralo, el que no quería pelear-dejó la taza vacía en el suelo y se pasó la lengua por los labios-No todos mis protegidos son tan cabezones-intentó sacar de su cerebro imágenes de los labios de Lassiter en otro cuerpo, de sus manos en otra piel, de su polla en otra boca antes de volverse loco.






Lass soltó una carcajada, dejando también la taza vacía en el suelo y clavando su mirada en los ojos de Jared. No había furia ni hostilidad, simplemente le estaba encarando mirándolo fijamente a los ojos. Y de nuevo las ganas de meter las manos en ese pelo revuelto volvieron.


El aroma de eucalipto le impactó directamente. Joder, la superficie de sus piernas que tocaba al caído empezó a hormiguear bajo aquel contacto. El corazón empezó a latirle bien fuerte. Pero no iba a hacer nada al respecto. Se lo habían dicho todo el día anterior. Pero su cuerpo respondía sólo. Aun podía dominar su cerebro, ¿no? La entrepierna de Jared era demasiado tentadora y estaba demasiado cerca.


-Lo admito, soy un cabezota. De los gordos. Es difícil quitarme algo de la cabeza.- esa frase tenía un doble sentido demasiado claro.- Hay que ser muy convincente para hacerlo- ¿Y eso era una especie de invitación? Definitivamente su cerebro también funcionaba sólo y la traidora de su boca le seguía el juego.


-Supongo que la cabezonería es...parte de tu encanto*-dijo J con cierta ironía. Luego, sus ojos descendieron hasta el pecho de Lassiter -Creo que esas cosas ya no te hacen falta-casi juró por lo bajo mientras los ojos se le desviaban también hacia los pantalones del tiempo. Bueno ¿era verdad o no? El cabrón estaba fantástico desnudo. Y él estaba perdiendo la jodida cabeza. Aunque tenía que admitir que en este momento, el primero en que no había estado tirándose cosas a la cabeza con el otro ángel, se sentía bastante cómodo en su compañía. Se sentía...en sintonía. Pero, joder si no quería más que eso.






Lass se los vendajes. No notaba tirón alguno y sospechaba que no había ya ningún tipo de herida debajo. Pero calló y sonrió de lado.






-Habrá que mirar como quedó tu trabajito de ayer noche.


Ni siquiera sabía por qué estaba saliendo todo aquello de su boca, ni por qué todo lo que decía se le antojaba con doble sentido. Era el olor a eucalipto, debía ser eso. Tendría que anular su sentido del olfato si no quería acabar de nuevo con alguna parte del oscuro en su...se obligó a no pensar siquiera en ello. Pero ya era tarde. Las imágenes de lo sucedido el día anterior volvían a proyectarse en sus retinas. Y no era como si las muy bastardas se estuvieran quejando justamente.


Jared bajó las piernas de encima de Lass, se puso a cuatro patas sobre el diván y avanzó lentamente hacia él con una sonrisa algo depredadora, se estaba hartando de juegos, pero…amaba poner al tipo en situaciones incómodas. Palpó primero las vendas en sus pectorales y bajó la mano hasta la de sus abdominales.






-¿No te duelen verdad?-ronroneó-vale...aquí iban otra vez, pero no podía evitarlo. Sabía exactamente dónde iba a llevarles esta situación, pero que Lucifer lo matara si iba a ser él quien echara el freno. No, quería esto, le quería a él.






Lassiter inspiro aire profundamente al notar los dedos de Jared sobre su piel y todo su cuerpo se estremeció. Aquel jodido ángel volvía a ponerle al borde mismo del abismo. Todos sus sentidos se focalizaron en el oscuro, su olfato en la esencia que manaba de Jared, su oído en el corazón y las palabras que surgían de esa boca, su tacto en cada roce del oscuro sobre su cuerpo su vista en el movimiento de ese cuerpo ahora demasiado cerca...La boca se le secó de repente y el corazón empezó a bombearle adrenalina por todo el sistema. Jared estaba jugando con él, de nuevo. Su debilidad por él era demasiado evidente debajo de sus pantalones y el cabrón lo sabía.






De repente notó el enorme crack de algo que se rompía dentro de él y se abría a su paso desde su interior. Su respiración se aceleró y entonces saltó al abismo. De nuevo. Agarró con fuerza el pelo de Jared por la nuca y lo levantó hacia él. Fue un poco brusco, pero no lo suficiente para hacerle daño e invadió su boca directamente. Sin concesiones, sin aviso... su boca era lo que anhelaba desde hacía dos días y por los demonios del infierno, que iba a tenerla.


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LE ENCANTABA. Eso era lo que pasaba con el tipo, cada fibra de su esencia oscura estaba encandilada por Lassiter. Joder, no podía recordar la última vez que alguien había tomado el control con él como el ángel estaba haciendo ahora mismo. Qué cojones, no podía ni acordarse de la última vez que alguien, algo, le había atraído tanto. Gimió, casi con desesperación, contra sus labios, su lengua saliendo salvajemente al encuentro de la suya. Los vendajes olvidados, prácticamente se tiró encima de Lassiter en su ansia de poner cada centímetro de su piel en contacto con la suya y se arrancó la camisa, suspirando cuando se tocaron.






El ímpetu del momento fue tal que Lassiter acabó recostado contra el respaldo del diván con Jared encima de un empujón. Jadeaba solo con verle arrancarse al ropa, tenerle en su boca respondiendo era todo un subidón de adrenalina. Su invasión se había convertido en un baile a dos bandas en el cual los dos jugaban. Los dos.






Todas las reticencias de su cerebro quedaron aparcadas. Le quería a él y él no se oponía. Ya pensaría después en las consecuencias. No quiso pensar, no quería pensar, solo quería disfrutar de esa lengua que sabia a ambrosía pura si es que eso existía. Afianzó su agarre y atrajo más a Jared sobre sí mismo agarrando su culo prieto y colocándole sobre su entrepierna. Quería notarlo todo. Todo. Su polla estaba al límite debajo del cuero, incluso así pudo percibir perfectamente la dureza del bulto del ángel ¡benditos los pantalones de tela!






Jared pasó las manos rápidamente por el torso de Lassiter, arrancando los molestos vendajes, seguro de que no iba a hacerle daño. Gruñó contra su boca.






-Pienso matar al próximo gilipollas que te ponga las manos encima, tengas la culpa o no- volvió a tomar su boca en un beso feroz mientras sus manos bajaban a la bragueta del ángel. Imágenes de su polla pasaban a toda velocidad por su cerebro mientras sus dedos, algo temblorosos, luchaban por liberarla.






Lass elevó sus caderas para facilitarle el trabajo. Cómo deseaba eso que estaba intentando hacerle buscando entre su entrepierna. No veía el momento de liberar aquello que tanto le apretaba. Amasó con más fuerza ese glúteo que tenía sujeto y jadeó intentando recuperar el aliento. Siseó cuando Jared liberó su miembro de la prisión de cuero agarrándolo suavemente en su mano. ¡Joder! Estaba tan duro y henchido que iba a correrse si no lo remediaba. Soltó su pelo y agarró su muñeca, deteniéndole y mirándole fijamente a los ojos.






-Aun no-le dijo con voz ronca. Vió como el oscuro se sorprendía un poco. Era eso o correrse en unos segundos. Se levantó un poco para sentarse, empujando a Jared con la mano en su bragueta y lo hizo ponerse de rodillas, sentado sobre sus talones. Lo miró desde donde estaba, ahora sentado y se pasó la lengua por los labios resecos. Estaba observándolo casi con reverencia, estudiando cada detalle de su piel expuesta. Colocó su mano sobre su pecho desnudo e hizo rodar uno de sus pezones entre sus dedos. Quería pasar la lengua por toda esa piel centímetro a centímetro.






Jared siseó ante el contacto y onduló contra Lassiter, pidiendo más con su mudo movimiento. En cuanto liberó su miembro lo agarró con fuerza, moviendo su puño a su alrededor en una lenta y sensual caricia, queriendo llevarlo al borde una y otra vez. Le sorprendió que le parara, y cada célula de su cuerpo se opuso a que lo hiciera, pero quería respetar el ritmo de Lassiter.






Algo inseguro ante lo lento, pero agradable que estaba siendo todo, mantuvo sus colmillos a ralla y se dedico a deleitar los labios del Caído con su lengua, tentándolo de vez en cuando metiéndola en su boca, todo el tiempo sin dejar de acariciarlo, ahora con menos urgencia. Era curioso que, al menos por ahora, no sintiera ninguna necesidad de agarrar, morder, golpear o someterlo de cualquier manera. Deseaba cuidarlo, que mejorara, que, después de sexo fantástico, volviera sumirse en un sueño reparador y, cuando despertara, estar ahí para volver a follarle todas las veces que quisiera.






Mientras le besaba, Lass se fue echando encima de él y obligándolo a tumbarse sobre el asiento del diván de espaldas, con una de sus manos en su pecho y la otra rodeándole la cintura. Le importaba bien poco tener la polla al aire y los pantalones por las caderas. Sólo le importaba tener a Jared .






No sabía de donde le venía tanto pseudo-romanticismo en ese momento. Lo habitual era que lo que quisiera hacerle fuera duro, intenso y rápido. Ahora quería disfrutarlo lentamente...si se dejaba. Quizás era la urgencia mental de aprovechar todo lo que le daba ese momento único, quizá fuera porque sus neuronas habían quedado seriamente afectadas por la falta de sangre. Daba igual. La intención de pasar su boca y su lengua por todo su cuerpo lentamente estaba ahí, y la iba a hacer efectiva.






Ya sobre él, sus manos fueron acariciando el torso desnudo del oscuro, buscando deleitarse con el tacto de su piel tan caliente ahora debajo de la luz del sol. Mientras le comía la boca, fue deslizando sus manos hasta el pantalón de pinzas que pronto quedó desabrochado y con la cremallera abierta. Jared levantó sus caderas para facilitarle la salida de la prenda, pero aquella postura no les permitía bajarse los pantalones a ninguno de los dos. Y no quería salir de encima de Jared...en un parpadeo hizo desaparecer ambas prendas consiguiendo un rorroneo del oscuro en su boca y una elongación de sus colmillos como respuesta.






Ahora con sus piernas enlazadas en las de su imprevisto amante y notando toda su piel contra la suya, ahora es cuando todo empezaba a tener sentido y a ponerse muy , muy candente. Ya notaba el hormigueo en la punta de su miembro. Levanto su cabeza del cuello de Jared, donde habia estado arañando su piel con los dientes, y se quedó mirándole fijamente a esos ojos sin pupila tan parecidos a los suyos. Su voz sonó seria pero sincera.


-No quiero Sorpresas Jared...Es detenerme ahora o llegar hasta el final. Te doy a elegir.


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Puede que en otro momento, con otra persona, en otra puñetera dimensión, esas palabras le hubieran hecho replantearse lo que estaba haciendo y finalmente echarse atrás ¿ahora? No quería, no podía, dejar lo que había entre ellos a medias. Joder, sería un cobarde si lo hiciera. Lo que estaba pasando, lo que estaba haciendo, era lento, sensual y...bueno, no se podía decir que fuera cariñoso, pero distaba mucho del tipo de sexo que había tenido durante los últimos siglos. Eso le daba miedo, no estaba seguro si se acordaría de cómo estar con alguien sin dominarlo, pero no iba a rajarse.






-Dámelo todo, ángel- susurró contra sus labios, clavando su mirada en la suya a escasos centímetros de distancia. Las profundidades perladas de los ojos de Lassiter se arremolinaron turbulentamente una vez más antes de que le besara apasionadamente. Jared se relajó contra el diván, aceptando el peso del Caído sobre él gustosamente, abrió las piernas tentadoramente, permitiéndole acomodarse entre ellas mejor, mientras sus manos viajaban a su culo apretándolo y soltándolo de manera que movía las caderas de Lassiter sobre él en un erótico vaivén.






Lass sentía que iba a volverse loco, esas palabras casi le catapultaron al abismo. No sabía por qué algo tan simple como los roces de Jared contra él, estaban provocándole que el corazón le martilleara fuertemente en el pecho ni que todo su mundo virase del revés. No quería pensar, a la mierda con pensar, quería sentirle...solo sentirle, intentar ahogar la maldita frustración que sintió al sentirse abandonado tras su primer encuentro sexual.






Entre las piernas de Jared, se sintió como en el maldito paraíso del que había sido expulsado. En ese momento sus anhelos de volver a ser el que era no le parecieron tan importantes, podía ser un caído toda la eternidad si así podía sentirse como ahora. Su miembro se rozaba con cada movimiento de cadera con la piel sensible de la enorme verga de su amante, y esa fricción era tan buena....Él también lo quería todo de Jared, quería sentirle apretándole cuando le penetrara, quería sentirle en su interior... quería , quería tanto!.






Buscó con su mano la polla de Jared y empezó acariciarla sintiendo esa piel suave de terciopelo tan caliente. Se estremeció y gimió sólo con tocarle, luego empezó a masturbarle enérgicamente. Dejó de pensar de una puñetera vez y puso su mente en modo OFF y dejo a su cuerpo en modo ON. Todo aquello teníaa demasiadas connotaciones que no quería abordar ahora.






Abandonó su boca y empezó a navegar por aquella piel llena de cicatrices que ahora si podía degustar como a él le


apetecía. Bajo centímetro a centímetro, lamiendo, besando, mordisqueando desde su cuello hasta su s caderas, ofreciéndole todo lo que quería darle. Jared se estremecía bajo su cuerpo y se arqueaba. Su enorme polla estaba totalmente erguida en sus manos Y él no dejó de masturbarle mientras recorría cada centímetro de aquella dorada piel.






Al mordisquear la piel de las caderas de Jared, éste onduló y creció más bajo su cuerpo y esto lo enorgulleció tanto que quiso probar de nuevo sus labios. Subió por su cuerpo hasta volver a encontrar su boca. Jared jadeaba en sus labios y eso le llenaba de satisfacción, quería que se corriera primero porque quería disfrutar de mirarle a los ojos directamente mientras lo hacía, sonriéndole y besándole como él sabía que solo podía hacerlo.






Jared estaba al borde de tener una maldita sobrecarga sensorial, sus sentidos estaban completamente saturados con el tacto de Lassiter, el sonido de Lassiter, el sabor de Lassiter, el sabor de Lassiter y la visión de Lassiter. Echó la cabeza hacia atrás, rompiendo el beso para conseguir coger aire, sus pulmones no eran más que un nudo en su pecho, luchando por conseguir aire para el siguiente gemido que él le arrancara. Se agarró al diván en un intento por no triturar los brazos del Caído entre sus puños.






-Ángel, si sigues así voy a...ah...demasiado pronto...más lento-¿de verdad ese era él? ¿Pidiendo algo? ¿ÉL? Dios, cómo estaba cambiándolo este tipo.






Lassiter paró casi de golpe en sus caricias sobre su piel más sensible para luego seguir a un ritmo más lento, teniendo especial cuidado en ejercer presión sobre su arteria, en la base de la polla, quería prolongarle el momento todo lo que pudiera no dejándole llegar al orgasmo pero si disfrutando del placer precedente. No dejaba de mirarle a la cara. En el momento en el que Jared echó la cabeza hacia atrás, su interior rugió de satisfacción masculina. Estaba consiguiendo llevar al limite a su amante sólo son sus manos, sin tener que usar la fuerza bruta. Le picaban sus colmillos, con una necesidad de penetrar la piel de Jared que se convirtió en una obsesión. Y no sólo la piel. Quería penetrar en su cuerpo de todas las maneras posibles. ¿Estaba perdiendo la razón?






-Shhhh…más lento entonces. Esto te va a gustar- Susurró en su cara, admirando ese cuello ahora echado hacia a tras mientras apretaba esa arteria, no dejando que fluyera la sangre hacia el miembro que ya estaba enorme y a punto.






Jared entreabrió los ojos y siguió la dirección de la mirada de Lassiter que contemplaba su yugular. Se lamió los labios y reprimió un gemido, obligándose a hablar.






-Muérdeme...yo....ah-estaba tan a punto que las pelotas le dolían, pero le hacía falta algo más para explotar como un jodido volcán. Todo esto de las caricias…joder, nunca había sido lo suyo, así que el hecho de que el ángel hubiera conseguido ponerlo así de cachondo sólo con sus manos era IMPRESIONANTE. Pero seguía siendo él, Jared, necesitaba algo de brusquedad y sabía que el Caído podía darle lo que necesitaba y más. Vio la duda en sus ojos cuando le pidió que le mordiera.






-Penétrame-insistió, sabiendo muy bien que el doble sentido no se le escaparía.






Lassiter sintió como si el cuerpo se le moviera sólo, en respuesta, preso de una lujuria no anticipada. En un parpadeo sus dientes ya estaban perforando la yugular de Jared y succionando su sangre plateada. Esto no era lo lógico entre dos ángeles. Los seres de su clase no bebían los unos de los otros...ellos no eran como los vampiros que necesitaban de sangre para sobrevivir. Esto era solo por puro placer, quizás demasiado influenciado por su tiempo vivido con los chupasangres, pero era condenadamente erótico el tener esa parte de su amante en su interior. Bueno, una de tantas que quería tener.






El liquido caliente cayendo o por su garganta provocó una ramalazo de placer que lo atravesó como una flecha confluyendo todo en su entrepierna y poniendo su polla tan dura que iba a reventar. Por instinto animal se frotó de nuevo contra la entrepierna de Jared y casi se corrió ahí mismo. Su sangre en su cuerpo, su polla en su mano, el cuerpo de Jared gimiendo y ondulando debajo del suyo al sentiré drenado...la urgencia de poseerlo era demasiada y ya no podía esperar más.


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Jared rugió cuando sintió los dientes de Lassiter clavarse firme y profundamente en su carne. Su polla dio tal salto que creyó que entraría en combustión espontánea de un momento a otro. Sintió como el otro ángel succionaba, sorprendido, pero, sinceramente, el hecho de que estuviera "bebiéndole" solo consiguió ponerle más cachondo. Y...él también quería algo de Lassiter en su interior.






Con un poderoso empujón se lo sacó de encima, sintiendo como sus colmillos de hacían un corte diagonal aún más profundo. Pero le importaba un carajo, ahora mismo solo lo quería a ÉL hasta lo más profundo de su garganta, hasta el final. El Caído estuvo a punto de caer el suelo, pero él lo recogió con la mayor suavidad que pudo. Le ayudó a sentarse y luego se arrodilló entre sus piernas. Alzó la mirada hasta los ojos de Lassiter, pidiendo que comprendiera. No solo necesitaba tomar el control antes de que lo que hacían, con toda su suavidad y sensualidad fuera demasiado para él; sino que a última vez había sido Lassiter el que lo había tenido a él en su boca. Esta era su manera de pedirle perdón por haberse comportado como un cabrón aquella vez que habían estado juntos. Además, él no iba a apartarse justo al final.






Lass se dejo caer hacia atrás en el sillón, más que nada porque no se creía lo que estaba pasando y el cuerpo estaba entrando en barrena . Quedó totalmente desconcertado ante el giro que había dado Jared a la situación...pero no hizo nada por evitarlo. Y el estupor solo creció más cuando lo vio arrodillarse ante él y mirarle. La visión del poderoso ángel oscuro, a sus pies, permitiéndole ver sus alas sin ocultarlas, arrodillado con esa mirada que le transmitía un sentimiento que lo quebró en dos, debería haberle hecho sentir orgulloso, poderoso, satisfecho consigo mismo como nunca. Jared era la viva imagen del poder angélico personificado. Pero no sintió nada de todo eso. Lo que sintió fue una gran satisfacción masculina por haber roto alguna barrera invisible entre ambos, pero esa satisfacción estaba teñida de algo que estaba calentándole el pecho. No estaba calentándole la polla, que ahora esta erguida y a punto de declararse el miembro más disoluto del universo, no...el pecho se le calentó como hacía años que no lo hiciera .






La necesidad de extender la mano y acunar su rostro con ella se estrelló contra él, tirándole de espaldas, plantándolo en el sillón. Apretó fuerte los puños y se mordió el labio inferior intentado que el calor que le recorría el espíritu se esfumara. Pero Jared siguió mirándole con confianza y algo más. Algo que terminó por descolocarle del todo, y ahí sí que su mano vagó sola hasta su rostro. Acunó su mejilla y enredo sus dedos en su pelo enmarañado. Deseaba exactamente lo que esos ojos le estaban prometiendo, y no era el perdón intrínseco en ellos...le deseaba a él.






Jared no lo sabía pero en ese momento se estaba ofreciendo él mismo a Lassiter y él acababa de aceptarlo. Todo en medio del silencio y a través de sus miradas que se atravesaban .El aroma a eucalipto que emanaba Jared se hizo incluso visible de tan intenso, notó como la esencia se densificaba y se extendía a su alrededor, metiéndose por cada uno de sus poros y no se le escapó el cambo de matiz de su aroma, ahora con un leve toque azucarado que antes no estaba. La vista se le fue al reguero de sangre que caía de su cuello y respiro aliviado cuando los rayos del sol cerraron frente a él las incisiones y dejaron la piel intacta en segundos. Pero esa visión en un principio macabra para algunos, a él lo tele transportó al borde y su voz sonó mas ronca que nunca.






-No hay vuelta atrás, oscuro.






Era su forma de aceptar todo lo que iba a venir, porque sabía que en aquel momento, había roto la mayor barrera entre ambos...la desconfianza.





4 comentarios:

  1. tremenda escena,valió la pena la espera y me muero por la siguiente,que las musas os acompañen

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  2. Acabo de morir bien muerta...Tremenda, preciosa, caliente...AAAAAAAAAAAAAarrrrrrrrrrgggggggggggggggghhhhhhhhhhh!!!!!

    quiero otro capi, pleaseeeee...me mataste, me encantó!!!

    K

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